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Alguien captó las líneas que escribió, alguien lejos de aquí. Alguien le robó la sonrisa que perdió para rezar por ella las palabras antes de que se vaya. Esa tinta aun inhala de frescura por ella. Un gusto leerle amigo poeta.
Hasta luego, quédate con el sol y la luna ella hablara de sus cicatrices y tal vez les importe. Y cuando esa alma compartida bien amada se va del corazón nacen profundas cicatrices tan profundas como un tornillo aprieta.
Tragar el sabor amargo que una vez anhelaste profundamente. Alguna despedida triste en flores de plástico aleja este aliento del daño. Cruelmente bello su poema.
Toda ha sido real, y todo lo que queda es este duelo profundo mora dentro. Y si uniré a sus labios y a la piel trenzados sorprendentemente. Una vez lejos pero se siente tan cerca así las nubes sombrías reunidas. Un gusto leer estos pensamientos.
Toda palabra o adjetivo dicho como agua de mar provoca la caiga de una lágrima y pueda entonces que seque un verano y ahogue un mundo. Realmente me encanto leerlo, son lineas y pensamiento que hacen regresar a esas encrucijadas.
La belleza y su necesidad, sus miradas y su silencio, su imagen y su miedo, sus miradas por última vez llegando a la puerta de la impotencia. Nunca fue tarde o demasiado antes para encadenar esos sentimientos no expresados.
El día que se quedo sin aliento y todo lo que construyo se derrumbó por dentro, cuando todos los frágiles sueños se hicieron realidad. Es un momento que oxida aquella pasión lechosa que alguna vez logro canciones que ambos gustaban ahora se han olvidado.
El día que me dejaste sin aliento, cuando todo lo que construimos se quedo muy dentro y aun existe ahí como un aliento del tiempo. Aquellos besos lo hicieron fuerte contra la sal y el agua.
Con una sonrisa triste por todo lo que dijo entre flores y mensajes embotellados ahogándose en su propio salvavidas. Como una vez, todo lo que tenía. Una maravilla de melancolía que me rodeo al leer este poema, y sea igual la misma que nunca nos abandonara.