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No hay ruido más brutal
que el de la sorda muerte.
Ni mayor eternidad
que lo que supone un fin.
No hay mayor tragedia,
que la misma bendición
de haber nacido.
No hay mayor locura,
que la razón que se trasciende
en la lucidez de vivir.
Antes fuí un vagabundo;
y aprendí que limosnar
es sentarte a apagar el frío,
con el corazón congelado
y esperando a los bomberos.
Ahora quien es mendiga
y limosna es mi alma.
Porque he aprendido
que el amor, no aparecerá
en ninguna esquina
a ofrecerme un plato
de comida caliente, y un techo
a...
Ya pasan dos meses sin tí...
Voy en la línea cuatro.
La medianoche, salió mujer
en la madrugada de hogueras.
Tuvo que verme peleando.
Y debe estar triste como yo
de vuelta hacia su cama,
porque el rimmel de sus pestañas,
se ha corrido en la fachada
de la azotea donde estuvo.
Estabamos sentados...
Te agradezco el mensaje de ánimo y el poema que me has pasado Luna Roja. Me ha gustado mucho leerlo.
En realidad, cuando me refiero a esas dos líneas que comentas del poema, lo hago desde la crítica. Más bien como la manera en que la sociedad nos desecha a los trabajadores y nos ve cuando somos...