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La clave del propio rumbo
no descansa en el dominio,
sino en saber aceptar
aquello que no es camino.
Pues quien combate la lluvia
termina roto y vencido,
mas quien aprende a mirarla
halla refugio en sí mismo.
No depende de mis manos
detener ciertos destinos,
pero sí cómo los miro
y como sigo...
Hoy regreso desde el fondo
de mis largos desalientos,
desde aquel rincón perdido
donde naufragué en silencio.
Caminé por muchas sombras
persiguiendo mis anhelos,
preguntándole a la vida
por el norte de mis sueños.
Y después de tanta lluvia,
de caminos y desvelos,
comprendí cuanto buscaba...
Volemos allá... donde nacen estrellas radiantes de luz,
y como luciérnagas... salpiquemos la noche con miles de luces,
aleteando junto a las hogueras y en la oscuridad,
hagamos centellas que alumbren caminos,
paremos el tiempo y que los destinos,
nos lleven unidos hasta el más allá...
Gracias por visitar la besana de mis versos que desde su humildad intentan concienciar a quien corresponda para acabar con las guerras inútiles que solo traen desgracias para los seres humanos saludos
Siéntense vuestras mercedes
alrededor de la mesa,
y discutan los quehaceres
para acabar con la guerra.
No dejen que la impostura
siga su juego sangriento,
y rompan con la amargura
que aprieta cada momento.
Miren que llora la madre
cuando le arrancan el hijo,
y el viejo espera en la puerta...