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Un poema muy sentido. Me gusta mucho tu estilo, parece que eliges del paisaje los elementos exactos para alcanzar la profundidad deseada, que, en este caso y cómo bien lo mencionas en el cierre, es una forma de alivio. Nos cuesta ver nuestro reflejo en el espejo de la desesperanza, pero si lo...
... Se aman, se aman intensamente, como sólo pueden amarse las estatuas- elijo este verso, uno de mis favoritos del poema. Me ha encantado. Si algo se le puede reprochar a tu obra, es la abundancia excesiva de los detalles, que tiende a convertir su lectura en una experiencia casi fotográfica...
No me imaginaba sentirme tan solo
y eso que tengo ángeles
que se inyectan la morfina de mis ideas
para mantener su piel de rana.
Pero me siento solo como una palabra
que quisiera ser voz
en la garganta de los mudos.
Tal vez porque comprendí que mi más temida prisión
es una playa vacía.
No me...
Dime, Pedro, desde que te has movido a la ciudad,
¿sigues teniendo las mismas pesadillas
de arboles que te crecen por dentro
y te rompen el hígado?
Te veo afilando tus hachas
pero no es una sombra del pasado,
es lo que somos, Pedro.
Te quedaste sorprendido que ayer empezó a nevar
sobre ciertas...
"¿Para qué has comprado ese telescopio
si ha llegado la epoca de lluvias,
si el consentimiento mutuo a la degradación
siempre coincide con un pantano de cartas sin abrir
donde los banqueros se la dan de ángeles
y los ángeles de banqueros?"
Para mirar tus lunares, quise decir
pero recordé que...
Tu poesía tiene un cosmos especial y el magnetismo de las metáforas me hace sentir parte de esa redención de los leprosos. Desconocernos como nubes que llueven y alimentan la misma raiz. Muchos abrazos, querida amiga.
(1)Desde el ángulo de alguna fatalidad
se proyecta el deseo de hablar a solas
mas todas las cosas hoy están de pie,
un leve olor a pan caliente envuelve el barrio
y la amistad de los perros es un monumento rígido.
Pero ese soy yo,
el que de repente empieza a tener los intestinos
y la adversidad...
He llegado a unas cruces sin nombre
en campo abierto
y cómo las miro, el cielo se pregunta si llover
o dejar a la vista sus cementos.
Es un aire de otro siglo, el que ahora respiro
y en mis pulmones parece que también hay cruces sin nombre.
¡Cuántas miradas aguantó su madera!
Son memoria...
Me reencuentro con la intensidad de tu poética, Rosa, que nunca defrauda. Meditas sobre la falta de comunicación que conduce a encerrarse en uno mismo, pero no es el caso porque tu poesía comunica desde la altura de las águilas. Mis abrazos, querida amiga.