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Sevilla,
caladero de envidias absurdas
en decantado amor por sus naranjos.
Sevilla,
pureza en adoquín y almenas
soniquete de barrio y pérgola.
No existe lugar
donde la espuma de un río
es polvo de magia y limo,
desborde exaltado
de amor y amargura.
Sevilla,
crujido de tabla en costal...
Un gran honor su tiempo y su comentario. Desliza una valoración muy acertada y estos tiempos que corren.
Yo también le deseo unas fiestas llenas de amor y felicidad.
Un saludo.
Motín de flecos y traje
secado como lomo de pez al sol
enturbia los hilos de enjambre
que subastan el semanario
sin pérdida ni coraje.
Alondra de vuelo corto
mete entre los vientos resina
para emprender un sueño
que de hojarasca respira.
De cita y grava
depositando alma en colmena
admira la cincha
el reto del amarre
y la descomposición del cuero.
Y así, casi por causualidad,
un decrépito aliento desinflado
rehoga la pesadez del apriete
y los flecos cortos del tiempo.
Primero, pedir disculpas por la ubicación del poema. No se si fue despiste o las prisas.
Segundo, la palabra es "brega". Hubo una "i" que intentaba ser protagonista.
Pido disculpas por el error.
Un saludo.
En brega de campo
se somete la lealtad
de la mente intuitiva.
El amor enmudece
al ego humano,
proclamado
en ceremonia de libertad
con sainete
de libre albedrío.
Cumbres de medio giro
anteponen alfeízares de reñido brillo
al sol de tardes de paño
y canto de lirios.
En las calles el griterío
y en el campo
jauría de grillos.
Simiente regada al compás
con palmas de gente tenaz
y robles de centenarios logros
agitan la pureza del azafrán.