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No manchamos tu nombre,
estaba nublado
y casi no se veía
por donde alzaban las aguas.
Predestinados a la substancia original
de donde todo viene.
Vimos pálidas lápidas
sembradas de recuerdos
protoplásmicos y amarillos.
No manchamos tu traje de seda,
fuimos como la piel de un...
Tomo el plectro de las nubes
y soplo notas nacaradas de viento
en una melodía.
¡Suena el rondador!
¡Se expanden voces en el silencio!
Cascabeles y galaxias
se acurrucan con las armonías.
¡Sopla!
¡Resuena la creación!
La campana del infinito
y el péndulo de la eternidad.
Como un gran cristal que dormita
en la profunda transparencia del agua,
una ráfaga de cascada
desprende lenguas de fuego blanco
lanzando esferas al infinito.
En el cáliz de las piedras que guardan el cuerpo del río
laten corazones de ángeles solares.
En la ciudad la vida es como una locomotora,
líneas que describen curvas desiguales,
muros que juegan con la esperanza de las rosas,
una silla que péndula en abismos perpendiculares.
En la ciudad el miedo se oculta en las aristas
y como crucigramas retorcidos afila sus letras
de arma...
En la ciudad la vida es como una locomotora,
llena de ruidos extranjeros en los portones de los
augurios, vivientes animales con ritmo de trompetas
se diluyen en las calles arrancadas de las auroras.
En la ortografía de los ríos de asfalto
se derriten en el mediodía los hombres,
buscan la...
Muchas gracias Oncina, precisamente lo que quiero es aprender y tus comentarios me ofrecen una luz y voy descubriendo el camino que debo seguir para perfeccionar el bello arte de la poesía clasica. Efectivamente los primeros sonetos que me atrevo a publicar y quisiera mejorar, si es posible me...
Hermosa flor llegaste por el río
mecida por las alas de la brisa,
desde la roca de la azul cornisa
paseabas la luna con tu brío.
Recorría extasiado el señorío
de tus ojos, tu boca, tu sonrisa,
el viento te envolvía a toda prisa
la noche se convertía en erío.
Solo la eternidad y tú...