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Viendo entradas en la categoría: PROSA - Página 2

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    ¿Otra vez hablando por teléfono, me puedes decir con quien hablas tanto?

    Lucrecia llamaba la atención a su esposo que esa noche no había venido a dormir a su casa.

    Héctor siempre tenía una excusa para sus escapadas. Pero Lucrecia ya estaba sospechando así que un día que estaba en la ducha aprovechó para revisar su teléfono y en él había un mensaje: "te espero a las 8 pm en el Jr. Los naranjos 222, no tardes, te amo"

    A Lucrecia entonces tenía sentimientos confusos quería molestarse o llorar pero se contuvo, tomó aire y actuó como si nada. Espero que su esposo salga y buscó la dirección en un mapa que tenía en la casa "Aquí es, lo pescaré con las manos en la masa"

    Efectivamente, llega las 7.30pm y Lucrecia se alista y sale al lugar de la cita , cruza la pista, camina unas cuadras y preguntando, llega al lugar.

    Era una casa antigua parecía abandonada. Como era temprano se escondió detrás de un árbol cercano. De pronto, ve llegar a su marido y se esconde, mira de reojo y ve que alguien le abre la puerta, estira el cuello para alcanzar a ver quién es, y tal sería su sorpresa, que ve un hombre regordete fumando un cigarro que acaricia la cara a su esposo y luego le da un beso en la boca. Lucrecia se queda aterrorizada, no lo podía creer, su esposo, la engañaba con otro hombre, ¿Qué debía hacer ahora? ¿Separarse? ¿Decirles a sus hijos? ¿Ocultarlo?...Gran dilema para ella. Mientras pensaba esto, gruesas lágrimas caían por sus mejillas.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos registrados en safe creative
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Cuánta nostalgia embarga hoy mi corazón, recordando esa aciaga fecha, en que zarpamos de Mexico del viejo muelle de San Blas, en ese barco, que nos llevaría a la libertad.
    ¡Sí, huíamos de todos, de las voces de las gentes, de los prejuicios sociales y viviríamos nuestro amor a plenitud!
    Pero no contábamos que el destino nos tenía preparado su red de tragedia y fatalidad.
    Fue ese día de verano de 1985 en el mar del Pacífico, cuando en plena marcha, nuestro barco sufrió desperfectos y nos obligaron a salir en botes salvavidas de él. Tú tan frágil, no sabías nadar; me mirabas con espanto yo con mi mirada dulce te quería consolar.
    Yo salí entonces, en los primeros botes, junto con los niños, tú te quedaste aguardando esperando tu turno, para salir con los hombres.
    A lo lejos veía tu figura y tus ojos sumidos en melancolía, ¡Amor yo traté de explicarles que no sabías nadar!, pero no me hicieron caso, pues estaban tan atareados con salvar a los tripulantes, así que esperé que tú bajaras, fueron largas horas de incertidumbre. Mi bote se alejaba del barco y de ti, luego ya no te veía y cuando todos hubieron bajado, te busqué con la mirada ansiosa, pero no te encontré, entonces me asoló una corazonada y me llené de terror y espanto mortal. El corazón me latía descontrolado y la cabeza parecía que me iba estallar. Pregunté a todos por ti, pero nadie me daba razón. Temí entonces lo peor...


    Han pasado varios días desde que nos rescataron del naufragio, y aún te recuerdo con amor, con desespero y rabia, ¡sí mucha rabia, con este destino fatal! ¡No debiste quedarte solo, debí haber hecho más por ti! ¡debí insistir que bajaras conmigo! ¿Qué clase de persona soy? y me culpo, me culpo por esta fatalidad, que si no hubiera sucedido, hoy estarías conmigo en esta bella ciudad en dónde planeabamos vivir nuestro romance, a plenitud y en libertad, pero el destino nos jugó su carta cruel y me dejó sin tu presencia, arañando el polvo de la soledad, lamiendo solo tristezas.

    ¿Saben ustedes acaso el dolor que se siente el perder un amor?
    ¿Puede alguno ponerse en mi pellejo?
    ¡No, no lo saben, porque no lo viven, no viven lo que a mí me tocó vivir!
    No saben cuánto duele, perder un querer.
    ¡Ay, sientes que te arrancan a pedazos el corazón!
    Y ya nada...Nada vuelve a ser igual.

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    Ahora estoy aquí, a la orilla de la playa recordándote,
    Jhon, ¡Para mí tú no has muerto, ¡no! Te escribiré una carta en este viejo papel y la meteré en esta botella que dejaron los veraneantes por aquí. En ella te diré que te amo, que vuelvas que no puedo vivir sin ti. Qué la vida ya no es vida para mí. ¡Sí, te diré que vuelvas! Yo sé que me contestarás debes estar por algún lado, allá en el lejano mar.
    Ya casi acabo, le pondré mi nombre completo para que sepas que soy yo. Ay amado, con mucha ilusión, arrojaré esta botella, con mi carta, al inmenso mar. Y esperaré aquí sentada una noche, dos, tres, noches, no me importa, cuántos días y noches esperaré, para recibir tu respuesta, para que me digas que estás bien, que todos se equivocaron que estas vivo, que sobreviviste en alta mar...Perdona que llore, perdona que me ponga así. Mi vida, yo siempre te esperaré, tan fácil, a ti no renunciaré.
    Algún día sé que tu rostro volveré a ver...


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos Reservados/Copyright ©
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    La señorita Smith, es una dama elegante,viste de traje de encaje, con
    paraguas y flores de sueños. Educada al más fino estilo inglés,
    es panal de atracción para los mancebos del lugar.
    Tiene modales delicados, lee novelas románticas,
    y gusta del teatro.
    Viaja constantemente tiene gustos refinados.
    Jacob Britt,la enamora, le tiende sus ramas conquistadoras, le habla de sus
    hazañas con los esclavos y con su gran bagaje y cultural deslumbra a la
    dama.
    La señorita Smith cae en sus redes subyugada.
    La boda se realiza,
    pero al cabo de poco tiempo, su esposo la engaña,
    se dedica a la bebida y a las mujeres.
    La señorita Smith ve sus sueños caer por el piso,
    toma un brebaje y deja este mundo.

    Jacob Britt, la encuentra en su cuarto, yerta,

    La dama no sabía las sorpresas que veces da la vida.
    Jacob Britt enloquece, coge el cuerpo de su amada, la llena de besos,
    pero ya es tarde, la dama ya no respira.

    Jacob Britt es hora un viudo solitario y triste que vive en una cabaña alejada de Inglaterra…


    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas- Perú-D.R.A.

    *prohibida su copia total o parcial .Todos los derechos reservados de autor.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Os presento una flor, ¿La veis?
    Es la hermosa flor de la esperanza, que abre sus pétalos suaves en mi jardín y nunca se rinde ante las adversidades.
    Está toda bañada en rocío de ilusión, sus tonos lilas representan la templanza, en los momentos de oscuridad ¡Ella nunca se rinde¡ Y aunque su apariencia es muy delicada, ¡Es muy guerrera y tenaz!
    Aprendió a ser feliz con las lámparas encendidas de la esperanza.Viendo todo con ojos de fe.
    Es mi flor de esperanza, que encanta siempre en mi jardín, que me da el placer de vivir la vida, qué quiere compartir la inmensa alegría de ser parte de esta naturaleza hermosa, que el buen Dios nos regaló.
    Y por eso hay dicha en mi corazón, porque siempre en los bolsillos de mi alma, llevo prendida esta flor, porque me hace vivir tranquila, viviendo el futuro con fe.


    Te regalo mis flores de esperanza, tengo muchas en el jardín de mi corazón, ellas te alumbrarán cuando el sol de la alegría, se apague en tu faz. Basta con que las mires y todo tu ser se iluminará,
    Guárdala siempre en las paredes de tu alma, te la entrego, no la vayas a olvidar.
    Mi flor de la esperanza te alentará,cuando las borrascas de los problemas, quieran tu barca hundir,
    cada pétalo, una palabra de aliento te dirá: "No te rindas", "Sé valiente","Levántate, vuelve a empezar", "Sigue adelante","El mañana será mejor"...
    Que mi flor de esperanza, te abrace con sus pétalos de amor, ella sólo quiere que vivas la vida feliz.
    Ningún problema, ninguna dificultad será tan grande que no puedas solucionar con esta flor de la esperanza.
    Esta flor me sostuvo en momentos de dura prueba y de dificultad por ello nunca la dejé escapar.
    ¡Dios era quien me la mandaba, tenía que coger sus pétalos, para no sucumbir! Y mi rostro se llenaba de alegría, al ver sólo de la vida lo bueno, y no lamentarme más.
    Mi flor bendita, siempre me acompaña desde esa vez. Me hizo mujer fuerte, que mira hasta la muerte con ojos de tranquilidad y de fe.Y por eso hoy, hay dicha en mi corazón, y jubilosa exclamo, una canción para que me recuerden:
    ¡Florecillas de la esperanza, vayan, inunden mi casa, inunden mi ciudad, florecillas de la esperanza, inunden el mundo entero, de alegría y felicidad!...


    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Érase una vez un mendigo que se sentaba a las puertas de una iglesia a mendigar:
    -¡Una limosnita por el favor de dios! ¡Una limosnita..."
    los transeúntes eran indiferentes con él , los niños lo fastidiaban, y las señoras que asistía a misa conmovidas regalaban bolsas de pan y algún dinero.

    Llegada la noche se iba a su casa a descansar, "su casa" era un banco de la plaza ,allí comía lo que podía, se tapaba con periódicos y cartones y dormía muy tarde pues tenía mucho frío.

    Y así todos los días su rutina era mendigar pues era muy anciano y sufría una enfermedad al riñón y al corazón.

    Y suplicaba limosna en la iglesia de siempre, hasta que un día unos maleantes le engañaron que se vaya con ellos, que le darían una sorpresa y le iban a invitar a comer. El pobre mendigo aceptó y al llegar a un callejón le quitaron todo el poco dinero que recaudó y le dieron golpes dejándolo desmayado. Pasada unas horas despertó, y vio que había sido asaltado y echó a llorar amargamente y tanto lloró, que su llanto un ángel escuchó y le dijo: "Hola dulce mendigo no llores, todas estas penas algún día serán borradas de tu corazón ,la gente que daña nunca tendrá paz en el corazón y tú no la pierdas, que dios tus lágrimas escuchó, aquí te dejo una bolsa con oro para que lo vendas y tengas con que comer y vestir "

    El mendigo asustado pensaba que era un sueño pero al ver la bolsa de oro en sus manos supo que era verdad, y muy contento se fue a su banca a contar las monedas y pensar en comprar comida, ropa y alquilar un cuartito donde vivir.


    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Corría el siglo XVI, en un castillo de Inglaterra, vivía una hermosa dama con su rey. Que administraban tierras muy ricas, y en su holgura celebraban espléndidos banquetes y fiestas, pero al sobrevenir la amenaza de la guerra, tuvieron que reclutar a sus mejores soldados y caballeros fieles, para defender su reino.
    Los caballeros se alistan para la guerra y en ceremonia solemne, los despiden entregándoles su armadura.
    En la entrega de la última armadura el caballero rojo se queda prendado de la belleza de la dama esposa del rey y observa que ella, no le es indiferente.


    Terminada la cruzada.
    Viene el caballero de la guerra el rey ofrece banquete y el caballero pide permiso al rey para sacar a bailar a la dama y entre baile y baile dialogan, y surge el amor.
    -Oh bella dama, disculpe usted mi atrevimiento, pero es usted tan hermosa y tan distinguida, que mi alma vibra con su belleza.
    -Noble caballero os agradezco sus palabras, pero el rey nos mira.

    Luego de esta fiesta el caballero concierta una cita con la dama y ella lo busca en un bosque alejado y allí él le declara su amor:
    -Hermosa dama la he citado a este bosque lejano, para decirle que yo a usted la amo.Que desde que la vi ese día en el balcón de su castillo, con su rosa en el cabello y su mirada tan dulce.No la he podido sacar de mi mente.
    -Oh.Dulce caballero sus palabras a mì me engalanan, pero es muy arriesgado este romance.
    -Yo sé mi bella dama que el honor al rey es lo primero que mi fidelidad al rey apremia. ¡Lo he pensado muchas veces se lo juro!Pero donde manda el corazón, la razòn se apaga.Y hoy sòlo sé que mi alma, a usted la reclama.
    -Oh, Amado caballero, a mì también me pasa lo mismo que usted ¡Y estoy tan confundida!

    Y así ambos amantes, luego de aclarar sus dudas, y dejarse vencer por el amor mutuo se entregan al romance, en sublimes caricias.
    Este será el inicio para sus continuos encuentros amorosos, unas veces frente al río y otras veces en el puente de la rosas, etc.
    -Ambos se aman.Y viven plenamente el amor.Hasta que un día el rey anuncia misión de guerra y tiene que partir, por lo que cita ala dama para su despedida, en una carta."Amada mía.Tengo que partir a la guerra a tierras lejanas.Te espero en el puente de las rosas alas 6pm. Tu amado.Arturo"
    La dama acude a la cita y el caballero envuelto en suma tristeza le cuenta de su viaje y que se comunicarán por cartas pero le dice también que si cayese en la guerra muerto no llore su partida. Que siempre la llevaría en su corazón. Ella con el alma rota también está con los ojos llorosos, pero le da ànimos para que cumpla si misión:"Vaya usted mi caballero, cumpla la misión de su rey, que yo aquí le espero, aunque sean largos los años "
    Y así se comunicaban por cartas.

    Pero un día llega la aciaga noticia que el caballero Arturo murió en la guerra y la bella dama cae en tristeza y se encierra en su cuarto y llora amargamente.De pronto un escudero le toca la puerta de su cuarto y le dice que hay una carta para ella, que dejó el caballero.Ella se levanta apurada y lee con emoción la carta.
    En ella él le dice que nunca la olvidarà, que está seguro de perecer en la guerra,pues los enemigos los superan en cantidad.Pero que nunca perecerá el amor que por ella siente, que visite el puente de sus encuentros, que su alma siempre en amor, allí vivirá.
    Desde ese día.Todas las tardes va al puente de las rosa y lleva flores en sus manos y las suelta en el lago, las mira hasta que desaparecen con la corriente y se consuela recordando a su amado caballero. Allí lo siente todavía vivo. Como el amor que un día se brindaron.

    Luego regresa a su castillo, ya muy fortalecida y tranquila.

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    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú -Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Este mundo es de completa contradicción ¡Basta de mentiras!
    Se hace congresos de paz y se fomenta las guerras y la compra de armas, se habla de solidaridad y se cierran fronteras a los refugiados.Se habla de seguridad y hay cada vez más robos y asesinatos.Se habla de respeto a la propiedad y se crean guerras para invadir países,se habla de justicia y la balanza se inclina al poderoso y adinerado.Hablan de vida y fomentan el aborto.Hablan de ecología y contaminan el medio ambiente, con sus pruebas nucleares y bombas radioactivas.Se habla de libertad y quieren encerrar la voz en cárceles (y la cárcel es para el pobre, pues para el pudiente hay beneficios, cárcel dorada o libertad ).
    Se habla también de programas de rescate solidarios y propugnan intereses impagables nada solidarios.

    Las personas honestas pasan como tontas y las ruines como vivas.
    El que ama sinceramente es saco largo tonto o cursi y el que tiene un amorío extra es el correcto.
    So pretexto de defender derecho humanos se fomentan invasiones a países y guerras que matan, tanta gente...

    El hombre en su ser existencial tiene que reorientar su dirección, cambiar su mentalidad o pronto seremos causantes de nuestra propia destrucción moral y física.


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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Cuando el cielo azul de la sierra peruana, se abre en luz. Margarita se dispone a llevar a pastar a sus ovejitas. Son las 5 am. Y ella se levanta muy contenta. Toma su leche de vaca y acompañada de su perro "Caramelo" lleva sus ovejitas al campo. También lleva sus hilados para aprovechar mientras las ovejas abrevan y tejer una chompa, para su madrecita, con la lana de sus ovejitas.
    (Cuando las ovejas son adultas las matan para alimentarse y su lana es aprovechada para tejer piezas de vestir).

    Margarita es muy obediente con sus padres y quiere mucho a sus ovejitas. Les ha puesto nombre a todas: Pachi, Mariposa, Nieve, Pelusa, etc.

    Las pequeñitas vienen en fila detrás de sus madres gritando meeee....mee y las adultas adelante guían el paso. ¡Que hermosas se ven todas juntas! Parecen motitas de algodón.

    Llegan al campo y Margarita les da la orden de llegada. Y Caramelo les ladra. Guau...guau. Las ovejas se dispersan en el campo sin alejarse demasiado y Margarita se tiende en la grama. Saca de su bolsillo su hilado y empieza a tejer la chompita para su nadrecita. ¡Ya casi la termina, está en las mangas¡

    Qué tranquila y llena de paz se ve Margarita. Tiene la inocencia de las niñas que saben a frutas frescas.
    En sus ojos se dibuja la sierra nostálgica, de eucaliptos frescos...


    Autora - Edith Elvira Colqui Rojas - Perú
    A rosariouru y malco les gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Era una mañana, una tibia mañana, en la que uno no quisiera despertar.
    El reloj sonaba ruidosamente, la cafetera silbaba y el olor humeante del café prometía un desayuno suculento.- ¡Juan el desayuno está listo, levántate ya, se te hace tarde para ir al trabajo¡
    Juan Pérez era el empleado ejemplar de la oficina, siempre había llegado temprano, siempre saludaba a todos muy cortés, pero ahora con sus cincuenta años encima. Se había cansado de ser el modelo de empleado, el cumplido de siempre, el señor Juan Pérez Rodríguez.
    Ahora se había resuelto vivir y empezaría por no ir tan temprano al trabajo , no preocuparse tanto "Total la vida es una y hay que disfrutarla"
    Además se había fijado que una nueva compañera de trabajo tan bella y elegante que había llegado recién ala oficina ayer. Quería llegar al a misma hora “A ver si le caigo"-
    Quería disfrutar un romance libre. Dejar de ser el esposo perfecto
    -Ya a mis cincuenta es la última oportunidad de experimentar el amor- (Que dicho sea de paso se estaba secando en su corazón)
    Era las 9pm.María Luisa entraba a esa hora a la oficina y Juan la espera en la puerta del edificio, la alcanza y le dice -Hola ¿Cómo estás? ¿Me recuerdas? Soy Juan Pérez y trabajo en la misma oficina que tú y si quieres te ayudo a llevar tu maletín y tus papeles, que parecen muy pesados para ti. Ella se sorprendió de su exquisita amabilidad le sonrió, accedió y entraron juntos a la oficina.
    El resto de empleados los vieron sorprendidos y murmuraban entre ellos. ¿Juan Pérez con una mujer que no es su mujer, increíble?
    Juan Pérez se despide de María Luisa y va a su oficina pero desde allí de rato en rato la espía embelesada. Era una mujer muy bella y por lo visto también muy inteligente- La invitaré a almorzar pensaba-
    Y efectivamente al terminar el trabajo a las 12 pm se le acerca y le invita a almorzar, ella accede y en el restaurante comparten una charla muy amena y brota en ellos la famosa "química”, que unen sus almas...
    Los almuerzos y charlas se repiten.
    Juan se queda haciendo hora extras en la oficina, sólo para estar a su lado,
    pues ve que María luisa tampoco le es indiferente a él , así que un día le propone para salir y concertada la cita se encuentran en un bar. Beben unas copas y al desenfreno de la conversación, los tragos y el baile terminan durmiendo los dos en un hotel cercano.
    Al despertar Juan se siente un poco culpable por su esposa, pero feliz inmensamente feliz. La vida le abría sus colores, unos colores que en sus cincuenta años nunca había gozado a plenitud.
    Su rostro lucía relajado y contento. Viría esta aventura, no dejaría pasar la oportunidad de ser feliz...


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Somos seres inacabados. Pues el hombre esta constantemente en evolución.Aprendemos de los errores (tratamos de mejorar como personas) aprendemos de los acontecimientos trágicos (nos hacemos más fuertes), en nuestra capacidad de producir tecnología también estamos evolucionando pero esto tiene que ir acompañado del tema moral y en el desarrollo de una" Tecnología moral". Estoy totalmente convencida que para esto último. Las bases hay que centrarlas en las familias, porque ellas son la base de la sociedad y al estar esta formada por muchas familias estas ejercen su influencia para formar seres bien adaptados, con valores y puedan trasmitir esto a la sociedad de la cual forman parte.QUEREMOS TODOS CAMBIAR EL MUNDO Y NO SABEMOS COMO.Esta es la oportunidad personal para contribuir con la formación de nuevos hombres con nuevas mentalidades en nuestras familias, desarrollando bien el papel de padres transmisores de buenos valores, de ejemplos correctos a nuestras generaciones. Futuro emergente de una nueva sociedad.

    ***Edith Elvira Colqui Rojas - Autora***


  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    La mañana empieza a clarear,la abuela se levanta de prisa echa la leña al fogón,prepara su sopa y da de comer al gato.coge una escoba hecha de ramas de campo y limpia su casa rústica.
    Esa casa hecha toda de libros grandes y pequeños.Un libro muy grande hace de caída para su techo.
    Todas las tardes saca una mesa afuera y se sienta a leer
    junto a su gato negro.Uno tras otro libro.Absorta en lecturas
    ya no sabe de tiempos ni espacios.Sueña con mares,con viajes,
    con dragones y duendes y con príncipes azules que nunca verá.
    Yen este círculo vicioso,algún día la muerte la alcanzará.
    Y muy feliz morirá.Pues muere haciendo lo que le gusta.

    (No hay mejor muerte, que morir haciendo lo que uno quiere)
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Erase una mariposita,bonita y coloradita,llamada Teresa ,que muy contenta iba todos los días a libar sus florecitas
    pero la malvad abeja Titi y la mariposa azul no la veían con buenos ojos.pues le envidaban que era bonita y ademas trabajadora y planearon hacer algo
    -" Amiga abeja Titi,tenemos que hacer algo,porque esta mariposa es muy fea y golosa,se come toda la miel y el polen". Por su parte la abeja Titi contestaba:"Es cierto amiga y además trae mejor vestido que tú". Es así que juntas acuerdan alejarse de la mariposa Teresa y no hablarle nunca.
    Teresita que no sabía de estos acuerdos va como todos lo días al huerto y encuentra las flores marchitas y rotas-¿Quién habra hecho esto,pensó-Y al no hallar respuesta fue a preguntar ala abeja y ala mariposa azul que merodeaban por allí. Amiguitas ¿saben quien rompió las flores?, no tengo que comer hoy.Y ellas muy cincas respondieron " Y a nosotras que,no sabemos nada y no nos preguntes más porque nosotras ya no somos tus amigas y nos vamos a jugar contigo".Con esta respuesta tan fría la abejita entonces se sintió tan triste que ya no quería ir al jardín porque se sentía muy sola y de tanta pena se enfermó y murió.

    Las abeja y la mariposa azul al enterarse saltaron de alegría, que poco les duraría ,pues vieron que el huerto no era igual sin la mariposa Teresa .Ya no había nadie cantando por los huertos, libando con alegría el polen de las flores y decían arrepentidas -"Por querer desasernos de ella, el jardín no es igual ,se están muriendo las flores y los insectos se fueron y nos dejaron solas,era una buena amiga,pobre mariposa,lloremos juntas amiga".Y estuvieron tan arrepentidas que le hicieron una estatua de mariposa que hasta hoy está en medio de la huerta.

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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    ¡Acéptalo Belinda, si te puedes enamorar por el chat!
    - "Pero si no conoces a la persona como te vas a enamorar, yo no creo en esos amores pasajeros y volubles, esperaré hasta que venga a mi vida el hombre indicado"

    A sí contestaba Belinda a su amiga Rosy pues no era partidaria de este tipo de relaciones en donde las personas sólo se ven en pantallas.

    Ella era una mujer conservadora y un poco tímida, pero tanta fue la insistencia de su amiga, que acabó convenciéndola y decide "probar suerte”.

    Es así que una noche, luego de realizar sus actividades cotidianas, coge su laptop, se encierra en su cuarto y se pone a buscar amigos. Luego de varias conversaciones y descartando personas del computador, le impresiona un hombre que tiene buenos modales, aparentemente sincero y lo mejor de todo, vive en su país -"Con tantas cosas que pasan una nunca sabe"
    -Es así que conectan, se preguntan sus nombres, edades, gustos y la conversación se hace muy amena. Las horas parecen minutos cuando conversan, los dos se identifican, ríen y congenian muy bien. Se encendía la llama del amor...

    Todas las noches, el ordenador eran el lugar perfecto para sus conversaciones y poco a poco sin quererlo, el bichito del amor les fue rondando. Ya se les había hecho costumbre comunicarse por el chat y terminaban su trabajo temprano para contactar.

    -"Tenía razón mi amiga, no se puede ver a la persona pero se le puede apreciar por lo que habla, porque allí se ve su personalidad y su corazón y eso, eso me está pasando con Luís ¡Dios mío!, ¿Me estaré enamorando?

    Se preguntaba Belinda, pues ese ser que llegó su vida la estaba inquietando y sentía ganas ya de conocerlo, de saber más de él, ¡de abrazarlo! Es así que una noche en el ordenador le insinúa inteligentemente una cita. El accede y conciertan el día y la hora.
    - ¡Al fin lo conoceré!, ¿será guapo como la foto?, ¿Será realmente amable como parece?...

    -Ya pasó media hora y Luis no viene,
    Estaba murmurando esto cuando se le acerca un hombre muy apuesto y bien vestido que le dice: ¿Eres Belinda?
    - Ella muy nerviosa le dice que sí y el la saluda con un tierno beso en la mejilla y luego un poco nervioso pero alegre y vivaz, le dice -Eres como me lo había imaginado - Era lo quería escuchar y él se lo había dicho, su corazón comenzó a latir fuertemente y se ruborizó y Juan le dijo “No tienes por qué avergonzarte eres muy bonita y dulce, vamos te invito un café en lugar lindo que conozco allí conversaremos más a gusto.

    Belinda no lo podía creer era el tipo de persona que había esperado toda su vida, (Tenía ya treinta y ocho años sola, porque no hallaba "un hombre interesante" y había perdido esperanza de encontrarlo) Y ahora el destino se lo ponía al frente. Ella que era tan racional, tan conservadora, sintió el impulso de dejarse llevar por primera vez por este bello momento.

    Ya en el café las dos almas se hacen cada vez una, y el corazón de Belinda se siente muy pleno. Late cada vez más, ¡Había encontrado su alma gemela y él le correspondía!

    Terminada la conversación disfrutan juntos de un romántico paseo por la ciudad, se sientan en una banca, intercalan afectuosos diálogos a luz del clima fresco al llegar la despedida Luis estampa un tierno beso en la frente de Belinda, ella enternece de amor, quisiera besarlo, abrazarlo. Pero hay que guardar compostura-Hay tiempo para entregarle todo mi amor-Por ahora se contenta con mirarlo tiernamente, sin palabras. El responde con una mirada dulce de complicidad.
    Prometen volver a verse.
    En el corazón de ambos llameaba fulgurante, la llama viva del amor.

    Ya en su, casa, Belinda tiene que replantear conceptos-
    "Ahora me doy cuenta que si es posible enamorarse a través del ordenador, yo buscaba un hombre especial toda mi vida y quien diría que en mi laptop lo iba encontrar, ahora sólo quiero ser feliz y disfrutar este bello momento que ojalá se prolongue con el tiempo y podamos llegar a madurar esta bella relación.

    Belinda entendió entonces que el amor llega en cualquier lugar y momento y cuando toca la puerta hay que dejarlo entrar, quizás haya llegado el amor indicado.


    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©
  • Edith Elvira Colqui Rojas
    Érase unos niños traviesos,que se habían escapado de sus casas
    a escondidas, para conocer un bosque misterioso.Habían llevado una cesta con frutas , algún pan blanco y muchos cuentos.
    No repararon que avanzaban las horas y pronto los alcanzaba la noche.En vano buscaban el camino de regreso pues todo estaba oscuro,y después de tanto caminar, uno vio una luz tenue.Era un árbol gigante con un enorme hueco, que dentro tenía una lámpara colgante.Los niños se metieron al hueco y se pusieron a leer muchos cuentos que había en su cesta para no acordarse del hambre y de llorar por estar perdidos.Y pasaron los años y estos niños,ya viejos,todavía viven tristes, en este hueco grande del árbol, en un bosque perdido muy lejano.

    (Quien no obedece a sus padres, puede sufrir muchos males).

    Autora. Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
    A Giovanni Pietri le gusta esto.