Es una existencia triste
de aquel que no olvida,
el rostro palidece
y la amargura en el alma
en letras muertas se anida,
es un poema como réquiem
de un poeta muerto en vida.
Son letras muertas
yacen en papel casi yertas,
cuando el silencio
apaga la voz que declama
un poema por aquella
que tanto ama,
y que un día le cerró la puerta.
No le temo a la soledad,
si muero en letras
en la mente,
sólo ahí moriré lentamente.