Deslumbrante es el arco matizado
que inicia con los rojos tulipanes
y el trino del plumaje mañanero
con su sayo en naranja pasionaria.
Aunque florezcan nardos amarillos
y el verde se ilumine en tu pupila
no encuentro un trazo justo que dibuje
las aristas celestes de un poema.
Repuja el verso, el cálamo divino,
y el arco suspendido en el retablo
se viste con la gasa de los mares.
El azul va engarzado con violeta
y es así que el Picasso se convierte
en espectro visible ante mis ojos.
7 de octubre, 2015