¡Señor!
Nadie nos mira,
ahora
que estoy a solas con mi sombra
y tu presencia,
—tú y yo
en la paz de mi estancia—
quiero que seas
mi confidente,
gracias te doy: por mis auroras,
por la luz que me baña y el aire que respiro,
por la materia tuya que es mi casa,
sé que celosamente guardarás mi secreto
¿y yo...
qué hay de mí?
simple mortal
donde te guardas...
Creo que, independientemente de lo que pensemos o creamos, es bueno mirarse en cada aurora y saberse vivo y disfrutar el instante, ese presente momentáneo que es lo que realmente tenemos, un tesoro invaluable, disfrútalo junto a tus seres queridos, un abrazo con mi cariño para cada uno de ustedes que visitan este lugar, buenos días..
agosto 25, 2015
del Ville valo
Me han encantado tus hermosas letras. Ha sido un placer recorrer tu espacio. Abrazos y mil bendiciones, amiga.