Aquellas lámparas de luz fosforescentes
de una mujer que crece a pasos de bebé,
que encuentra el amor vehemente;
es que son aquellos ojos verdes…
Esos ojos reflejos de su alma
mirada astuta, resplandeciente
miradas blancas de fantasmas,
aquellas turbulentas, frías y candescentes.
Ojos de epitafios, redondos
como un planeta loco que gira,
que inspiran y llegan a lo hondo
que borra el rencor, el odio, la ira…
Aquellas lámparas verdes
con un punto negro en el centro
el cual resplandece el camino
ojos que son cetro del destino…