Nunca descansa el sueño,
puesto la intención puro y obsceno,
encarcelado en jaula de arrogancia
ligado al azar de eso superficial,
tocando la aurora en la distancia
y sorpresa, cae todo por gravedad.
*
Los dedos se juntan: están enamorados,
fervientes, incrédulos y algo enajenados
una palma fría, la otra como lava
un dedo en el calor infernal,
otra fría viendo la luz del alba,
ambas agradables, sabrosas llenas de sal.
*
Solitario queso que junta los dedos,
golpea su cabeza de algodón
aún en exceso de razón, ¡está lelo¡
porque extraña de la palma esa loción.