Te noto cansada madrecita...
tus retinas amarillas, redactan tu cansancio,
y tus arrugas son efecto de tu amor,
madre; madrecita bendita.
Madre no permitas que llore,
jamás implores que te perdone,
en tu matriz me formé, diminuto grano,
y ya bebé me sentí seguro en tus brazos,
me diste tus besos benditos y humanos,
me enseñaste el sinónimo de amor,
Tímido y asustado me senté en tu regazo,
y a mi vida anulaste el dolor.
Madre tu belleza externa se acaba por mi culpa,
por tu sacrificio dime: ¿Cuánto es la multa?,
tu cabellera se tornará como lanas de oveja
y tu cristalino mirar brillara con ojeras,
madre, siento que la vida nos aleja….
en mi corazón que es tuyo eres lo más casto
y yo sé que verme infeliz te desespera,
pero la vida es cruel, casi un holocausto.
Madrecita, ya no luces tan joven,
el tiempo te educó e instruyó
en la difícil misión de ser madre,
madre… soy feliz… ¡soy hijo tuyo!.
Dios te encargó que siempre me adores,
y que por mí, pierdas hasta tu orgullo.
Madrecita tú eres mi penitencia y sacrificio,
cada línea de expresión es un te quiero,
cada mortandad de tu alma es una felicidad,
un amor donde no existe dinero
un amor real y nunca ficticio,
y me das la paz: sonriente y con vitalidad.
Te noto cansada madrecita,
déjame que me preocupe por ti
otórgame el amarte mujer de alma bendita,
porque por tu amor estoy aquí...
madre, madre… ¡madrecita!