Meciendo entre el viento
la cabeza alborotada, y un sí,
demostrando lo que siento,
aquel cariño que nace en mí.
Bajo la penumbra de palabras sinceras,
en la rebosante claridad de luz,
y verla aun preciosa, demasiado bella,
en las precipitaciones de una cruz.
Con manitas temblorosas,
ojitos blancos sin pupila sin mirar,
tu feminidad deseosa,
tu cuerpo, sueña con poderte amar.
Repitiendo incesante tu nombre,
sonante inquietudes,
viendo solo tus virtudes,
en la vida antisocial y pobre.
La voz se quiebra al declararse,
y al final solo decir: te extraño,
y la oportunidad no llega a darse
para decir: te amo
Con manitas temblorosas,
ojitos blancos sin pupila sin mirar,
tu feminidad deseosa,
tu cuerpo, sueña con poderte amar.
Jaiah