Remiendos del palpitar,
corona envidia de arte,
rostro de aterciopelado tulipán;
belleza, un inhóspito mar
donde caen todas las redes del cielo;
peces frígidos están por helarte
y al levantar la red hay todo:
un hígado, los ojos y… un enfermizo corazón,
y aquí solo queda darte un beso para resucitarte.
Celos de ti, ¡hermosa!
ese mirar enrojece mis estrellas,
avergonzadas se van a otra dimensión;
la noche misma es tu cabellera frondosa,
hasta a la tierra se le subió la presión
al saber que tú eres la más bella.
Hay tus trajes esbeltos… Y tu esbelta figura
el universo entero de ti se enamora,
quiero que no veas a nadie y no des la vuelta
porque siento celos cuando el cielo te acosa.