Un poema escrito en papel:
bond, periódico o crepé;
en sombras que suena su cascabel..
y... ya no te querré.
A la melodía de la música instrumental,
liras y el rabel...
al cántico de mi cuna natal...
y... ya no te querré.
Una balada al fin
de aquella música que conmueve,
como el mar donde salta el delfín,
donde... ya no te querré...
Te olvidaré...
aún finjas tener voz de niña
y mi melanina se destiña...
y lamento ¡ya no te querré!...
Un rencor, un día enfermo
un recuerdo y cuando te besé,
en tallos de un sentido eterno
y déjame decirte en este invierno:
¡¡ya no te querré!!