Ella exhumó mis aurículas,
mi sangre féretro de ira,
ya listos para "anticuchos"
con huesos mar de semillas
quemándose en su desdén
y de amores, ya ni pizca...
Ella mofa una ilusión:
la primavera es su pinta,
y la hedionda tumba el alma,
¡mancillada autoestima!...
paciencia, ¿para qué más?,
amigos de paz, la pipa:
humo y nicotina y espinas.
Ella exhumó mis ventrículos
como falsa medicina,
cortándome vena y aorta
rajando cada costilla,
mi cuerpo, ardiendo en hoguera
en secuestro que calcina,
¿será el final de mi vida?;
rememorando su sisa
triste me devolverá
el corazón en palizas...