El búmeran lanzado a tu idilio,
aquello, jamas regresó a mis manos...
¡te perdí!... a Dios le pido auxilio
por tu conjurado fruto rasgado.
Occisa y conjunta la discordia,
la tesitura de un alma amorfa...
¡te burlas de mi desgracia!, me odias...
Campanas desglosan el vals
del amor y de su sigilo;
¡te perdí!... y con él te vas,
cortadora tijera de venas de hilo.
¡te perdí!... reconocerlo no es fácil,
conjunto a tu autoridad crecí y frágil..
y te digo ¡lárgate!; y ¡vuelve!, te pido.