Amo a la chica del perfume jurásico,
la mujer de cabellos negros y esporádicos,
más no esa hermosa y petulante muñeca
mucho mas hermosa, pero creída y hueca...
amo las sombras de mi muñeca,
el tiempo se fue haciendo su maleta
otorgándole la inmaculada belleza...
cómo no recordar el labio de cereza;
la de hoy es cruel, ¡¡no me interesa!!...
añoro su parte que murió, sí, a esa...
el tiempo le otorgo excelsa belleza y lo sé,
las caretas externas no saben cuanto la amé;
y siento en mí un hondo y tenebroso agujero...
es inútil ya no la quiero,
es mejor que la deje y me vaya...
ella es hermosa; pero vale más ser sincero,
me clavó engaños y una sangrante daga
y me echó a su olvido que es su destierro.