APOLOGÍA DE UN YO QUE ME SUBSISTE.
Tengo una pequeña vida
en un rincón de mis islas neuronas;
no es el espacio material,
más bien es un lugar donde te acomodas
e intentas ser y dejar que sean...
y dejar, dejar que todo nos envuelva.
Allí vivo la yema de mis dedos,
incluso cuando el tacto está en el aire
late la tinta en las sienes
y el corazón se expande.
Cuando escribo soy y no soy,
y creo que somos,
en el centro de un poema
que dice mientras escucha,
que asiente cuando no niega.
Si alguien llega a estas orillas,
en que el suelo es sólo arena,
que camine con la tranquilidad del paso
y que sepa
que en un pequeño rincón de lo dicho
y lo escuchado
dejó su huella.
Después de leer tus versos y haber guardado en mis retinas esas imágenes de ese rincon donde guardes los recuerdos de quien es han dejado huellas imborrables en tu corazón. Y queo paso a dejar las mías a orillas de tus magníficos versos. Un abrazo de admiración y carino