El sol puebla los barrios de tu cara,
sus calles irradian sonrisas de luz,
sus árboles dejan escapar gorriones desde tus ojos
para volar hasta otro barrió.
Suena un acordeón desde tu voz de cigarra,
crecen flores en los dedos de tus manos
que expanden un perfume entre tu ropa y tu cuerpo
y como una mariposa detienes al viento con tus alas
frente a las plantas del patio.