Las casas tienen vidrieras.
Su acceso y la visión del mundo
separadas por paredes.
El díalogo son ellos y la reflexión
entre el interior y el exterior,
brillo de la luz
que se encuentra en las paredes y cosas
en cualquier dirección,
parece como dar y tomar.
El fuego de la comunicación mutua
en franqueza
y con ambos lados,
el cielo.