Soy un perrito
que vagaba por las calles
solitario y enfermo
sin un hogar
casi sin aliento
buscaba algo de comida
entre la basura
pero muy poco encontraba.
De pronto unos brazos
me abrazaron con ternura
y terminaron con tanto sufrir
ella se llama Lulú mi ángel protector.
Fuimos al doctor inmediatamente
yo sentí un gran alivio
cuando cortaron mi pelo y me dieron
un baño de agua tibia
y esa medicina en mi piel
sanó tantas heridas del tiempo.
Una sonrisa de agradecimiento
iluminó mi rostro
del lodo a la nieve
sentí que volvía a nacer
y mi corazón latía de alegría
porque mi vida sería feliz
a partir de este día.
Hola, me llamo Diego,
hoy ya tengo una familia
que me cuida con amor
me proteje y juega conmigo
ya no tengo frío ni hambre,
gracias dulce amiga por
tu misericordioso corazón,
seré tu amigo fiel por siempre.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
11/25/14