surrealista.
La luna adornada con anillos en las orejas
debajo de una peluca que se veía hermosa en ella;
buscamos en el asfalto pistas plateadas
y viajó por el mundo por una noche.
El frío nos golpeó y se perdió,
el viento persiguió severamente a las luciérnagas,
pero la tormenta nos llevo a la torre,
quién envió su melodía al aire.
Todavía comimos ( yi dí un corazón cmo prenda)
spaguetti en un restaurante del sur,
y saludó el contorsionista mil veces
con: medusa llena de tallos amarillos y naranjas.