CORRESPONDENCIA
Musícame el tiempo,
róbame el espanto,
canta y báilame los gestos
con el compás que prefieras.
Yo utilizo cinco dedos
para contarme las sílabas
que me encuentro.
Trae una estrofa rota
para adosarle un contratiempo.
¿Qué es el tiempo? ¿Quiénes somos
ante un empañado espejo?
No hay metro, no hay consonancia…
con asonancias llego
a la puerta de mi patio;
si es el tuyo, me alegro.
Las letras, la musicalidad,
este ir y venir eterno;
romper los moldes,
amoldarse de nuevo.
Posiblemente esto sea simplemente
un contagio de versos.
Cuéntame, si te apetece,
un presente o tres recuerdos.
Yo, por mi parte, suelo recordar los olvidos
solo cuando me pongo o me centro.
Pero no importa;
en la memoria nos seguimos viendo.
Un saludo, entre líneas,
y hasta luego.
róbame el espanto,
Qué bonito, estos dos versos, me encantan, encierran tantas cosas en ellos, que se pueden utilizar para contar tanto...
Un abrazo Carmen