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¿CÓMO ANDAMOS DE NEURONAS?
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
No sé vosotros, yo cada vez más distraída y con las conexiones sinápticas en franco descenso; a su aire y albedrío. Me estoy empezando a preocupar. Pero, en realidad, pre-ocuparse es un sinsentido, mucho mejor ocuparse directamente. Así que manos a la obra.
Quiero poner a punto mis neuronas que últimamente siento algo pachuchas, las noto decaídas, poco duchas en el arte del verso, están ramplonas.
Algunas andan fuera de sus zonas haciendo las sinapsis a lo loco, menuda comedura la del coco, que no puedo pensar con lucidez; tendría que apuntarlas otra vez a unas clases de fitness, como poco.
oooooo
Como gimnasia mental voy a escribir un soneto y la misión acometo, mas la cosa pinta mal.
Si no es lírico da igual, solo lo veo como un reto, el caso es que esté completo y llegar hasta el final.
Ni conseguí los endecas, ¡madre mía, qué fracaso, es que no es nada sencillo!
Tengo las neuronas secas y para salir del paso he logrado un sonetillo.
No veo de neuronas carencia
en su alegre poesía,
pues sus rimas dan gusto, no sonría,
no, que vengo de Valencia.
Además, con un poco de paciencia
aparte del ejercicio,
rimar no le será ningún suplicio
pues es reconocida su sapiencia.
Aprovecho que finaliza el día
para darle un buen consejo,
mientras vaya bebiendo vino añejo
escuche buena música que alborote
sus neuronas, pues bailarán de bote
en bote olvidando la abadía.
Sin más, se despide atentamente con un fuerte abrazo...
Javier
Ese galimatías que me dejas, necesita un estudio a fondo:
¿Qué olvide yo la abadía?
¿ Y cuándo he sido abadesa?
Me he llevado una sorpresa
al ver tanta fantasía
en esa rara teoría
sobre bailar y beber,
que si monja llegué a ser,
no sé cómo sucedió,
algún ataque me dio.
¡No me lo puedo creer!
Y si vienes de Valencia
cuéntame lo que allí pasa.
¿Vas de hotel o tienes casa?
¿Y fue una rara experiencia
o sueles ir con frecuencia?
Y dices que no me ría...
¡Extraña filosofía!
Me ha aturdido el vino añejo,
(que no ha sido un buen consejo)
pues dar botes no podría.
en su alegre poesía,
pues sus rimas dan gusto, no sonría,
no, que vengo de Valencia.
Además, con un poco de paciencia
aparte del ejercicio,
rimar no le será ningún suplicio
pues es reconocida su sapiencia.
Aprovecho que finaliza el día
para darle un buen consejo,
mientras vaya bebiendo vino añejo
escuche buena música que alborote
sus neuronas, pues bailarán de bote
en bote olvidando la abadía.
Sin más, se despide atentamente con un fuerte abrazo...
Javier