Si la vida te sigue pinchando,
como espinas en una rosa,
entonces trata de no romper,
incluso si te sientes tan frágil.
Mécete como una pequeña margarita,
déjate llevar por la tormenta y viento,
baja la cabeza un rato,
atrévete a esconderte como un niño,
sabiendo que la felicidad llegará algún día,
que pronto te alcanzará,
estás rodeada de tanto amor,
siente suavemente como te enriquece.