El agua fluye audiblemente
entre sus propios juncos,
recordando
las costas de veranos persistentes.
Todavía prefiere los barcos de carga
llevando arena y carbón que
lanchas rápidas con colores tan brillantes,
que hacen globos de feria sin gotas
y aflije a la gente
que viene a ver nubes,
que privan a los patos y gaviotas
de las lentas sombras del agua,
como ni no hubieran
experimentado la suavidad
del agua,
como si estuvieran en
una pista diferrente,
como si nunca
vieran la eternidad.
provocas.
saludos poeta.