El viento susurra
al ritmo de mi corazón.
La naturaleza trae
una y otra vez una paletilla,
esencia de vida quieta
en un oasis de serenidad.
Es el ensueño, paz silenciosa,
donde las puertas están cerradas,
y dentro de las casas escuchas
crujir las paredes,
las piedras toman el calor
de un sol abrasador
del atardecer.
A través del silencio
escucho mi respiración,
paciente me sumerjo
como un sol poniente
sintiendo mi cuerpo
como el oleaje
entre el flujo y reflujo.
saludos.