Un homenaje al sol, portador de luz y vida.
Hacer el saludo al sol por la mañana, a tu manera,
es quizas la forma más antigua de saludar a la vida.
Decir "sí" a lo que encuentras en la vida. Para
recordarte a ti mismo que estás respondiendo a la
luz suprema. Que fluya a través de ti y alimente todas
las puertas de luz dentro de ti, día tras día. Una y
otra vez. Sin principio ni fin.