No eres un ser humano sino una flor
fragante en medio del bullicio de las abejas.
Cuando sonríes, los capullos se abren
cuando cantas, mi sangre corre más rápido.
Quiero tomarte y llevarte a casa
saltas con la brisa primaveral y ves problemas
las personas y las flores pertenecen a dos mundos
dices con un suspiro, pero no en nuestros mundos internos
me pides que te bañe más seguido con la lluvia del amor
porque tu corazón no está inclinado a nadie más que a mí.