Regala una sonrisa. Sonreír a un extraño cuando se miran a los ojos, agradecer a alguien con una sonrisa amistosa o saludar a un conocido con una sonrisa generosa; parecen ser pequeños gestos, pero son precisamente ese tipo de momentos los que pueden darle más brillo a un día. El destinatario probablemente devolverá tu sonrisa, porque la risa es contagiosa, pero eso no es todo. Si tienes la intención de sonrír a quienes te rodean, irradias positividad, lo que puede hacer que el camino de tu vida sea más suave.