La celidonia brilla
como una estrella
en un universo verde,
un carbonero ajetreado
salta sobre una ramita
que acaba de brotar,
un petirrojo me gorjea
al oído, liberado su
timidez invernal.
Siento el calor del sol
a través de la frescura
del viento, un amante
aparentemente frío pero
tan cálido de corazón,
quisiera gritar, cantar,
podría explotar.
saludos poeta.