Al precipitarse en el silencio,
escuchas el adagio,
retumba en nubes poderosas,
acaricia tu piel no sè en cual galaxia.
Los sembrados del planeta elaboran sueños,
hay un niño de ojos atentos,
lejanìa para rememorar de este cìrculo de vida
èl busca con empecinamiento,
anonada clamores y, cuando retorna,
una lluvia desnuda sus senos,
sus labios beben del pequeño ocèano
azul que sube y amontona el oleaje.