La bruma te oculta, el aire frìo salta.
La bruma te olvida labrando
la oscurecida noche del otoño.
Lo màs triste es la indiferencia
Me propuse irradiar con
mil besos pues, acunada estaràs plena.
Mis noches se funden en las sombras de tu rostro,
no es preciso estar entre muros.
Durante los abrazos sin tregua,
afrontamos el inclemente amanecer:
igual a las nubes ennegrecidas, sin aflicciòn,
nuestros cuerpos deberan separarse.