La noche, como un pájaro que ha regresado,
pasa silenciosa y enamorada más allá de la luna,
y los primeros que han traído consigo el impulso
quedan conmovidos en la oscuridad.
Incluso antes de la magia de los árboles en flor,
comienzan los profundos susurros que surgieron
mucho antes en los sueños confusos en anticipación
solitaria.
Aquellos que estaban separados unos de otros,
que no se percataban de lo inestable que es todo
en la vida,
de lo inestables que eran ellos mismos en sus sueños,
esta noche vuelven su rostro sin amor.
La luna se aleja y deja oscura la sombra del desencanto
sobre tantas bocas.
La vida es tan incierta.
Saludos