Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Pensando en ti
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Te quiero como se quiere
lo que duele…
como se desea lo que no se dice,
como se calla lo que grita en la sangre.
Aquí están tus versos,
como una herida abierta con sabor a fruta,
como una promesa de carne enloquecida
que se entrega sin nombre
pero con todas las ganas.
¿Y qué esperaba yo,
si al verte se me caen los silencios,
se me incendian los dedos,
se me desboca la saliva del alma?
Te leo y me empapo,
me desarmo entre tus dientes,
mordido por la urgencia
de hacerte temblar hasta los huesos.
Sí, mi boca puede conjugarte,
verbo por verbo,
beso por beso,
como si fueras un poema prohibido
escrito con saliva sobre tu ombligo.
Y si algo ha muerto en ti,
yo vengo con mi lengua de fuego
a resucitarlo,
a escucharte gemir
como quien escucha rezar
a una santa desnuda.
Te quiero…
como Sabines querría:
con todos mis demonios
jugando en tu piel.
Tu nombre lo guardan mis labios
Tus ojos, mi corazón
Tus besos enamoraron los míos
Tu risa, enamoró mi canción
Algún día tú estarás aquí conmigo
De noche, te busco en los sueños
De mañana, te busco en el sol
En la arena, caminando en los cerros
En las calles te busco, mi amor
Algún día tú estarás aquí conmigo
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Dime que me llamas
Dime que me buscas, ¡dímelo!
Tan solo dime que me sueñas
Dime que me abrazas, ¡dímelo!
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
La luna, como así las estrellas
Me recuerdan tus ojos de amor
Y tu mirada ha iluminado mi vida
Yo sé que pronto caminaremos los dos
Algún día tú estarás conmigo
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Dime que me llamas
Dime que me buscas, ¡dímelo!
Tan solo dime que me abrazas
Dime que me esperas, ¡dímelo!
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Y ahora dime que me quieres
Dime que me amas, ¡dímelo!
Estoy pensando en ti (quieres, amas, oh-oh-oh), eh-eh
Estoy pensando en ti (quieres, amas, oh-oh-oh), eh-eh
Estoy pensando
Dime que me llamas
Dime que me buscas, ¡dímelo!
Tan solo dime que me sueñas
Dime que me abrazas, ¡dímelo!
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
Estoy pensando en ti, eh-eh-eh-eh, eh
lo que duele…
como se desea lo que no se dice,
como se calla lo que grita en la sangre.
Aquí están tus versos,
como una herida abierta con sabor a fruta,
como una promesa de carne enloquecida
que se entrega sin nombre
pero con todas las ganas.
¿Y qué esperaba yo,
si al verte se me caen los silencios,
se me incendian los dedos,
se me desboca la saliva del alma?
Te leo y me empapo,
me desarmo entre tus dientes,
mordido por la urgencia
de hacerte temblar hasta los huesos.
Sí, mi boca puede conjugarte,
verbo por verbo,
beso por beso,
como si fueras un poema prohibido
escrito con saliva sobre tu ombligo.
Y si algo ha muerto en ti,
yo vengo con mi lengua de fuego
a resucitarlo,
a escucharte gemir
como quien escucha rezar
a una santa desnuda.
Te quiero…
como Sabines querría:
con todos mis demonios
jugando en tu piel.