Hoy regreso desde el fondo
de mis largos desalientos,
desde aquel rincón perdido
donde naufragué en silencio.
Caminé por muchas sombras
persiguiendo mis anhelos,
preguntándole a la vida
por el norte de mis sueños.
Y después de tanta lluvia,
de caminos y desvelos,
comprendí que cuanto buscaba
dormitaba aquí, en mi pecho.
Qué difícil fue encontrarme
cuando habitaba tan lejos
de este centro donde ahora
reconozco lo que siento.
Pues la calma que soñaba,
la verdad y el universo,
no vivían en las cosas
ni colgaban de los tiempos.
Siempre estuvieron conmigo,
aguardando en el silencio,
como aguarda la mañana
tras la noche y sus inviernos.