Será más feliz el agorero
que enmudece ante sus fantasmas
mucho más
cuando el siseo de la noche
le abra de tajo la garganta
y un rio frenético escarlata
lo recorra todo, sin poder
retener su vértigo
ni el rigor
porque ningún dios gritara
ninguno llorara.
y la mañana devorara,
aprenderás miles de palabras
antes de poderte nombrar.
Yo
Yo soy…