Especie I. El árbol que daba sombra a los relámpagos — El blog de Rosa Maria Reeder · Blog en MundoPoesía

Especie I. El árbol que daba sombra a los relámpagos

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Antes de que los hombres inventaran la memoria,


hubo un árbol.


No crecía hacia el cielo.


Crecía hacia el silencio
que sostiene las raíces de las estrellas.


Sus ramas no tenían hojas.


Tenían instantes perdidos,
pequeños fragmentos de tiempo
que el universo dejó caer
mientras aprendía a despertar.


Dicen que por sus venas
no corría savia,


sino la primera pregunta
que hizo la tierra
cuando descubrió que existía.


Una noche,


un relámpago descendió
buscando un lugar donde descansar.


El árbol abrió sus brazos.


Y por primera vez,


la luz tuvo sombra.


Desde entonces
los truenos acudían a sus pies
para recordar el origen del fuego.


Las nubes le confiaban sus secretos.


Los pájaros,
antes de aprender a volar,
dormían entre sus raíces
para soñar con el horizonte.


Yo llegué hasta él
muchos siglos después.


No llevaba nombre.


Nadie lleva nombre
cuando encuentra algo verdadero.


Toqué su corteza
y escuché dentro de ella
todas las voces
que el mundo había olvidado.


Entonces comprendí:


no era el árbol
quien sostenía la tierra.


Era la tierra
quien se sostenía de él.


Y cuando pregunté
cuántos años tenía,


una pequeña semilla respondió:


«Los mismos que tiene la primera lágrima
que cayó del corazón del universo.»


Me quedé en silencio.


Porque hay cosas
que no nacieron para ser explicadas.


Nacieron


para dar sombra


a la luz


que todavía


estamos aprendiendo


a mirar.


Rosa María Reeder
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Rosa Reeder ·
Libro
El herbario de las cosas invisibles
1/25 poemas surrealistas

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