Voy buscando a ciegas tus ojos enamorados,
mis sentimientos encontrados y la verdad de lo vivido,
consumando en el olvido,
cada rincón de mi alma.
A ciegas cae la lluvia...
copiosas gotas de agua y serpenteantes rayos plateados,
van golpeando el matorral.
La vecina soledad se despierta de sus miedos,
¡qué inquietante ansiedad!,
¡qué sombría realidad!.
A ciegas voy caminando por la penumbra del sueño.
En el viaje sin retorno donde se traza lo astral,
...mi espíritu se desprende y visualiza lo banal.
Y revientan olas altas
por allá en alta mar...
y se me pasó la vida,
con el pendiente de amar.