Noche inquieta, figura que me inunda
con un brillo que ciega de marea,
espuma, sal, arena..., así pasea
por las costas del mar azul que enfunda.
Viajo junto a su lírica profunda
de un celestial ensueño que moldea
las olas con su atuendo de ralea,
con sus brotes nocturnos que fecunda.
Tomo su mano y subo a su navío
para ser una nota más del canto
que sutura de glorias el vacío.
Degusto todo el néctar del encanto
y me vuelvo un marino de su brío
para olvidar el polvo y su quebranto.
Gota a gota derrama su atributo,
de ondinas de candencias bendecidas,
dentro de mi bahía y sus heridas
para curar las venas y su luto.
En mí palpita su canoro fruto
de poesías voraces y floridas,
lobos de mar de jácaras garridas
sobre la noche de inmortal minuto.
Como barca sin brújula transito
para internarme en su meollo brioso
y unirme a su crepúsculo infinito.
Pegado a su regazo bondadoso
me sumerjo en su añil y oscuro mito
para partir del mundo malicioso.