¡Oh dama de cristal!
Lirio de plata,
sucumbo frente a ti
magnolia iluminada
cada noche te busco
como busco su aroma en mi almohada.
Tú que imantas las nubes con tu brillo
vuelve a eclipsar la senda del que fuera
mi lazarillo.
Alondra, si a mi azul tu luz pudiera
borrarle el luto que su ausencia trajo,
a mi traje de sombras yo le encajo
la primavera.
Juntas iremos a buscar las olas
y sus espumas
nos vestirán de olvido
por si las dudas
le atamos a las penas guijarros con cordeles
así logramos que se hundan
y a solas nos quedamos
primorosa criatura
tu redondez le suma a mi existencia
un poco de locura.