¡Aleluya! Palpita el fénix
himnos de luz,
sobre mi frente caen los otoños;
casi divina
la samba de un poema becqueriano
agita el vuelo
de sus oscuras golondrinas
y ensancha su color
a la anchura del tiempo
y crujen los relojes
y yo
delibero con ellos.
Entonces, mugen:
El mar y el eco de las sombras
al chasquido del viento...
¡Oh! Salmo de astilladas lágrimas
tu cadencia remata los crepúsculos
y agita el trote de la "jaca negra".
mayo 14, 2015