Mirando el sol ocultarse
a través del horizonte
por entre medio del monte
su luz comienza a esfumarse.
Antes que llegue a agotarse
la contemplo nuevamente
mientras que llega a mi mente
por la brisa transportado
el recuerdo del pasado
que sigue siendo presente.
Porque, aunque sigas ausente
en mi corazón prosigues
y que te extrañe consigues
ya que vives en mi mente.
De mi jardín fuiste fuente
y de mi cielo, un lucero
en mi mar fuiste un velero
que tranquilo navegaste
y hasta mi puerto arribaste
que te acogió placentero.
Tu único amor verdadero
que en la distancia persiste
y que a morir se resiste
como Cristo en el madero.
Un amor puro, sincero
mi alma era tuya, sabías
y aunque en mi amor no confías
te seguiré añorando
te he de continuar amando
por el resto de mis días.
Con afecto
Alfonso