1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Jeques, capos y excomunistas gozan del sol de los faraones
    en las playas de Marbella y Bora Bora. Atomatados seres, adictos
    a la caza mayor y a los tangas menores de edad apestan el aire
    en los dominios y satélites de la Commonwealth.
    Dos jóvenes centroafricanos regatean su destino, apuestan
    al poco o nada, cual Ulises en una epopeya sin trascendencia
    ni puerto posible, concluida entre el frío abrazo de las algas
    o en un topmanta de Las Ramblas, mientras, La Sagrada Familia
    anochece entre lunáticos roncos de salitre y flashes de insolidaridad.
    Millones de orientales desfilan mecánicamente hacia sus celdas
    de trabajo; (sobre ellos, un cielo con el logo de Cocacola desachina,
    pulveriza por momentos, sus flacas almas de arroz.) Hombres de piel
    y suerte oscuras aprenden a no soñar bajo pena de genocidio,
    sus mujeres ofrendan - bajo la ley del silencio y el horror- sus vaginas
    a los soldados pervertidos y podridos del dios coltán. El desierto arde
    como nunca y la selva sangra su verde razón a borbotones.
    La ONU es un aburrido guiñol. La Tierra es el puto infierno animal.
    Los niños del primer mundo crecen dentro de un Iphone.
    Robinsones en metro, líricas de oficina y trances de semáforo.
    Resulta que Adán y Eva llegaron tarde a clase de planificación familiar.
    Hoy Julia se ha reencontrado con el sol veinte años después.
    Juan descubrió el fuego arrastrándose por el espacio bajosideral,
    y ha escrito a Julia su penúltimo y mejor poema sobre la tenue popa/
    constelación de un bucólico y sugerente McDonalds en una urbe
    cualquiera del siglo del ansiolítico y el grafeno, los cíclopes del fútbol,
    el marketing y la telebasura,
    justo
    antes
    de
    cerrar.

    ____
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  2. Yo, el puto amo de todo
    y tras la intensa deliberación llevada a cabo
    con y por las más prestigiosas personalidades
    terrestres, extraterrestres, divinas y sabios
    del universo, representadas por Jesucristo,
    tras su segunda y desapercibida visita al planeta (en el papel
    de adolescente congoleña), el presidente interestelar
    de la galaxia más avanzada, el vicepresidente
    de dicho consejo de sabios universales
    y el hijo de Supermán.

    Acuerdo que,

    después de un exhaustivo recorrido por los documentos
    históricos recopilados en el planeta Tierra a lo largo de varios milenios,
    comprobando los sempiternos daños y aniquilaciones
    sistemáticas de unos individuos a otros por los métodos más crueles
    y dolorosos -por motivos tan "importantes" como tener la piel de diferente color,
    poseer un coeficiente intelectual superior al rebaño,
    disponer de un ejército menos poderoso
    o simplemente salirse del corral-
    y tras ser verificada de manera fehaciente la incurable
    y autoregeneradora maldad y/o estupidez de aproximadamente
    las tres cuartas partes de los humanos actuales
    (valga como prueba los millones de vídeos visionados
    por sus señorías en youtube),
    constatando asimismo cómo se maltrata y extermina
    a los seres más indefensos y menos inteligentes que habitan
    su mismo planeta (incluso, ya no contentos con alimentarse
    de su carne y utilizar su piel, se les inflige las torturas y muertes
    más atroces imaginables solo por pura diversión)
    Por el poder que me otorgo yo mismo (y en concordancia
    con el sentido común universal)

    Ordeno:
    que sea condenada la humanidad a continuar sufriendo, por al menos
    otros diez mil años más (si no se extinguen antes ellos solitos, claro),
    toda una gama de desengaños y penurias, las enfermedades más jodidas,
    a una existencia ridículamente corta, y a desaparecer con la duda
    de si irán a un paraíso, al infierno o a la puta nada.
    Y sintiéndolo en el alma por aquellos hombres y mujeres
    de buena voluntad y mejor hecho
    -excepción de la regla general- se les condena
    también a seguir reproduciéndose como moscas en celo
    para que sus descendientes sufran el mismo castigo una y otra vez.
    Pues ante la disyuntiva técnica creada al no poder salvar únicamente
    a una parte de dicha humanidad, no queda más remedio a este consejo
    que optar por la medida más drástica pero justa con esta defectuosa
    y destructiva especie animal, dividida fundamentalmente en tres grupos:
    los hijos de puta, los pusilánimes y el 5 % restante.

    Por tanto y para concluir esta sentencia, dictamino que, exonerándome
    a mí mismo de cualquier responsabilidad civil o penal
    por la inescrutable chapuza de esta creación, se jodan eternamente
    estos humanos, incorregiblemente inútiles
    y cabrones (y sin la más mínima posibilidad de arreglo ni solución)

    A la mierda con ellos pues. He dicho.

    pd: (no caben rezos ni recurso contra esta sentencia)

    _______
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  3. Esa luz no es la suya.

    No huele a campo. Tantas voces
    de terror juntas no son su idioma.

    Los padres recorren el paisaje
    de escaparates al ala este del supermercado.
    Su sudor diario paga rico alimento
    envasado al vacío
    para su prole.

    ¡Cuánta felicidad alrededor
    de un domingo de barbacoa!

    ¡Cuánto abrigo en el piso!
    Pizza compartida y una peli
    de amor entre las gélidas aguas
    ante el crimen demoniaco
    de un iceberg asesino e insensible.

    Porque la cruel realidad del ser humano
    no son los hielos flotantes,
    nocturnos y traicioneros;
    es una guerra
    es un cáncer
    es el desamor
    es que le roben los altos estamentos
    de la política,
    los grandes emporios
    de la economía.

    Y una vaca es solo una vaca.
    No le fluye la poesía.
    No le pone tonta la luna.
    Rumia, caga, come hierba y forraje (a 0`7 euros el kilo
    de pasto) Gasta
    luz y mano de obra. Pagan impuestos
    sus dueños. Da leche y su carne cuando es vieja.

    Y el fruto de su vientre, que otra vez más,
    desesperada, busca y no encuentra,
    su dolor cardinal:
    ese mismo
    que disfrutan antes de la película

    esos que se quejan de lo dura que es la vida,
    que el banco les roba
    que su pareja no les quiere
    que los políticos les engañan
    que dios no les escucha
    que su equipo baja a segunda
    que internet les espía
    que la justicia no es justa
    que la empatía ha muerto
    que el cáncer les mata..

    _______
  4. Eran
    los hombres que coleccionaban pájaros.
    Los que lamían la última gota
    de los espejos.
    Y se dormían en el autobús
    acurrucados entre sus propias digestiones.

    Nada era el aire aprendido.
    Nadie escapaba hacia adelante.
    Por la ventanilla de la tarde
    los veía despegar, rezar hasta el cielo de sus narices
    y maldecir.

    Aquel día fue el último día
    que saboreé sus bombas dulces.
    La última vez que surfeé sobre
    la música de mi otro estómago.
    Y es que esa calle no movía humo
    (tampoco gustaba de números impares)

    _______
  5. A veces en el espejo
    aparece un gilipollas frente a mí

    que me dice que en mis poemas no debo abusar
    de la palabra gilipollas.

    Me aconseja que me mantenga fuerte
    e impasible ante las duras
    e injustas inclemencias de la vida
    pues todo tiene una razón de ser.

    También dice
    que los niños del coltán congoleños, los utópicos,
    los abuelos enrollados y las mascotas van al cielo,
    y entran por la puerta principal (esa que está alfombrada de flores
    y donde los ángeles te hacen la ola);

    que los médicos de cabecera son sabios incomprendidos,
    los fontaneros, artistas mal pagados
    y el tiempo lo cura todo.

    Me recomienda que ilumine mi espíritu
    de positivismo y reduzca mi dosis de humo,
    cerveza, sedentarismo y stress.
    Que no toque el claxon a los conductores tortuga
    y nunca pase de 120 por hora,

    ...que me aprenda de memoria "¡Qué bello es vivir!",
    perfume mi existencia
    escuchando viejos temas de los 70
    o aplaudiendo salmones en Alaska,

    y de paso practique mindfulness, sexo con amor,
    y cuando no pueda dormir
    pida deseos a las estrellas fugaces.

    Me cuenta no sé qué del efecto mariposa,
    de la tolerancia ante la estupidez,
    sobre el último best seller de Paulo Coelho
    y de las bondades del trabajo.

    Que evadirse viendo fútbol, porno
    o tontear en Instagram no es tan malo,

    que soy un puto afortunado, comparándome
    con los millones de desgraciados
    que resisten en este jodido mundo,

    y que no hay mal que cien años dure.

    Yo sé que me lo dice de buena fe,
    y hasta seguramente tenga razón.
    Pero le respondo que ni por estas ni por aquellas
    me va a convencer
    de cambiar el título de este poema.

    ________
  6. `

    La felicidad es como ese amanecer
    tras una noche de Oscar al mejor guión
    donde tañen todas las campanas
    y relumbran más que nunca los colores;
    donde, como un cosquilleo, sientes
    en tu piel veinteañera
    el resuello de las flores y los árboles,
    y sus hojas parece que te aplauden
    a tu paso.
    Ese amanecer en el que los pájaros
    cantan solo para ti,
    las mariposas mueven el aire para ti,
    y el humo de un cigarro compartido
    huele a libertad, a ascua de encina
    y a Channel.
    ... Donde los acordes de viento primaveral
    entonan la más bella e hipnótica
    banda sonora que impregna
    el lienzo impresionista de un paisaje
    que corre como a cámara lenta,
    emborrachando los sentidos,
    cual orgasmo múltiple
    con sabor a eternidad y a fresas.
    Y ese mismo viento te besa la cara
    al entrar por las ventanillas de tu Renault 5
    al que le han crecido alas
    (como las que le han crecido a tu pecho)
    Y se abulta la camisa
    y también tu pantalón,
    mientras ejecutas con tu mano diestra
    la vuelta de reconocimiento
    por las carreras de las medias
    bajo la minifalda a cuadros
    del joven bombón de ojos de luna rota
    y miel,
    de ondulada melena negra
    similar al azabache
    que llevas de copiloto,
    (quien a su vez juguetea con sus traviesos
    dedos con los botones de tus jeans).
    Y el viento
    y el paisaje,
    y los pájaros
    y Alexandra,
    ... Alexandra y tú,
    melosamente abrazados,
    surfeando el asfalto
    en libidinosa y bendita comunión
    igual que la espuma a las olas,
    o la arena al desierto...
    y aquel viejo tema de los Queen
    sonando en el radiocassette del R-5,
    que penetra hasta la última célula de tu cuerpo
    y te estremece
    cual coro celestial de guitarras.
    Todo ello confabulado en una sinfonía
    sublime y perfecta compuesta
    solo para vosotros dos.
    El paraíso, el nirvana, ¡... el Top Ten de la felicidad!
    Y los fantasmas del pasado,
    y ese reloj que empieza a apretar tu muñeca
    y algún día correrá más veloz
    que un Redbull,
    más la inminente confirmación
    de que el egoísmo y la estupidez
    son los eslabones centrales
    y esenciales del adn humano;
    y la vida, la muerte, dios,
    la paz mundial...
    todo ello son ahora conceptos sin importancia,
    porque la luz, el universo, el Big Bang...
    ahora están dentro de ti,
    en ese instante anegado de divinidad,
    en ese mágico amanecer.

    La infelicidad es el mismo amanecer
    pero veinte años después,
    con otros pájaros,
    otras mariposas,
    otras flores,
    otro aire
    y otra luz.
    Viajando en un desahuciado autobús gris
    a juego con tu ilusión,
    camino de una sucia fábrica
    incineradora de residuos oníricos
    que apesta a cruda y podrida realidad.
    Soportando la infumable antología
    de chistes matutina a modo de monólogo
    de ese cabrón encargado tuyo
    de abultada panza.
    Donde la jodida hipoteca,
    la dolorosa sodomización en seco
    a la que te someten los vampiros
    y garrapatas del poder día tras día, año tras año...,
    la pensión a tu ex,
    tu acidez de tripas y de alma,
    al ver ayer por internet las imágenes
    de unos hijos de puta antediluvianos
    de la República Olímpica y Popular
    despellejando vivos a miles de perros y gatos
    en una granja de pieles de Shandong,
    tu adicción a todo tipo de sustancias
    químicas y alquímicas
    para no pensar
    junto con la profunda apatía existencial
    que, como una telaraña-nido de voraces tarántulas,
    se te pega y reproduce por millares
    en los congestionados túneles de tus venas,
    son ahora realidades de creciente importancia;
    Y encima las noticias sobre
    el hallazgo de no sé qué gen,
    que produce hemorroides, 7 tipos de cáncer
    distintos y calvicie galopante
    a los amargados, solteros
    y pesimistas crónicos como tú,
    sonando en el pionner del autobus
    para arruinar tu breve pero profunda
    cabezada
    en la que volabas de nuevo,
    desabrochando el horizonte con aquel R-5
    de tercera mano,
    y la tuya, navegando sobre
    el bronceado y terso muslo de Alexandra,
    aquel joven bombón brasileña
    de ojos de luna rota y miel,
    al ritmo del "Bohemian Rapsody"
    de los Queen...

    ______
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  7. VENUS FUTURA

    En la introspección
    de mi propio firmamento
    he vuelto a recolocar
    mi constelación
    y cual pulga en el cielo
    increpado a las estrellas.

    En el paraje más recóndito
    de mi ser,
    como punto de un círculo,
    viajando entre mareas,
    mis pulmones fueron branquias
    en un océano de luz
    bajo el desierto,
    y mi corazón diseccionado
    en la cubeta, de acaso,
    un experimento
    cruel e infame.

    El sol se tornó negro,
    un viento gris
    exudó las burbujas
    que desataron las velas.
    Entre el granito irresoluto
    del pasado
    y amagos, sin diagnóstico leve,
    de futuro,
    somos fruta que amarga
    con el tiempo
    entre volutas de eternidad
    y arpegiados abriles
    que endulzan la espera.

    En la necrosis crónica
    que carcome la carne
    del tallo que me sustenta
    quiebra la razón del ciprés
    que me eleva, y se pudre
    la adrenalina de los sueños.
    Comparto con los cocodrilos
    el barro y los peces
    sobre la espalda;
    se clavan y crujen
    bajo el cántaro epitelial
    de mis amaneceres
    las lágrimas y el sarro
    de mi descabalado recuerdo.

    En el declive de mi discurso
    sudan frío las palabras,
    en el alzamiento del lamento
    vomito mi silencio;
    en la dictadura de mi pecho
    me reivindico y asumo
    la contradicción que me nombra.
    Vendo mis ojos, y pido la vez
    en un mercado de almas frescas,
    en un puesto
    de congeladas primaveras.

    ------------

    Y es hoy el sitio
    de mis viejas canciones
    mi protocolo de sal,
    el molino de mis versos,
    donde riego de música mis venas,
    amordazo al mundo
    y abanico las horas;
    y te reinvento y me descubro
    cada mañana,
    y al despertar...
    en cada sombra,
    en cada nueva arruga,
    en la acritud y la mar rizada
    de cada uno de los espejos.

    ________

    RAZONES DE CERA

    Demasiados pétalos de flores silvestres,
    demasiado pronto que se secaron.
    Demasiadas convicciones pesan bajo plumas
    de alas ágiles, pero inútiles por desperdiciadas.

    Demasiados rayos de sol que ciegan
    para una joven ave de vista larga y mundana
    pero de corto vuelo.
    Demasiadas perlas dulces y fluorescentes
    mezcladas con oscuros sueños.

    Demasiadas ideas prestadas,
    demasiados evangelios,
    tatuados sobre la carne plagiada
    de pieles diferentes,
    pero con una sangre común
    en una fábrica de cuentos.

    ______________

    EL ESQUELETO DE LA TORMENTA

    No miraste detrás de la arena
    cuando galleaba tu pecho
    entre las golondrinas.
    No mediste las olas que, como látigos de sal,
    desentumecían tus latidos.
    Preguntaste a la noche:
    por qué te coronaron de luciérnaga las estrellas,
    y al amanecer
    llenaron de pájaros el camino...

    No dicen los muertos que andan
    de hambres ni velas,
    solo hablan cuando interrogas a su silencio.
    Yace el hueso hueco de pena y marfiles.
    Corazón de tierra fértil que acechó falto de vértigo,
    falto de magia, los abismos. Recorre hoy
    su polvo como un polizón de sueños los días.

    Son venas rotas que sangran el humo
    de chimeneas sin boca. Eminencia
    de herrumbres; monóxido de insomnios
    que contamina el plancton
    de un océano sin abriles.
    No se insinúa tras pupilas de luna
    el eco de ningún dios cercano.
    Decidme, viejo amigo:
    ¿Por qué palideció la erubescencia del alba?,
    ¿por qué escuecen tanto las horas?.

    Comprendiste al viento cuando enarboló
    tras la servidumbre del horizonte su cresta;
    te acordaste del cielo cuando te clavó, cual uñas
    de hielo, en la espalda sus gotas. Hoy ha despertado
    una montaña de sombras en el norte de tu mirada.
    Hoy te zarandeó de la solapa del alma
    el ferruginoso fantasma de un apremiante augurio,
    de un innombrable vacío.

    Cuánto de amargo cupo
    en una lágrima inútil y desmemoriada,
    que de derrota y rocío inundó hasta quebrar
    la frágil ductilidad de tus deshabitados labios.
    Cuánto aliento en vano, descoyuntado
    a golpe de muela y granizo, recolocó
    como una duna de hormigón
    el muelle de tus exiguas quimeras;

    ... demasiada tormenta
    para una sola vida.

    _____________


    LA CUEVA DE MIS CUARENTA Y TANTAS MENTIRAS

    Podría uncir tempestades
    y achicar de mis noches
    prendidas de muérdago
    el mudo líquido de mi tristeza.
    Inventar de azul el cierzo
    del más frío de los otoños,
    y bajo la sombra de un rayo,
    pintar de horizonte la más gris
    de las tormentas.

    De tu ventana a la mía,
    inundar de primaveras
    el precipicio de tu ausencia,
    y en un concierto de botellas
    distorsionar hasta quebrar
    el silencio de las horas.
    Podría empequeñecer el océano
    desde mi panorámica de halcón,
    y seguiría chapoteando
    como un pato de goma
    entre las olas de tu bañera.

    Podría conservar en el aluminio
    de la excusa
    la bandera de mi derrota,
    pero quizá se pudriesen
    los colores que aun flotan
    sobre la séptica niebla
    del bulevar de mi memoria.
    Podría suponer luceros
    donde solo hay brasas.
    Podría mentir a mis mentiras
    mientras hipnotizo a los espejos;
    ¡podría hacerlo!
    pero aunque lo hiciera,
    no mentiría ni un ápice
    mi mirada.

    Podría maquillar de timbales y violines
    el funeral de mi fantasía,
    donar mi dignidad
    a alguna iluminada causa,
    y convertir en cátedra
    el mesiánico y enardecido balbuceo
    de cualquier insigne
    calabaza empenachada.
    ¡Podría presumir de metales
    y exagerar mis heridas!
    podría hacerlo, ¡lo juro!
    pero se me encasquillaría
    como una escopeta de feria
    hasta el último resorte intacto
    que me queda del alba.

    Podría encuadernar de seda
    cada volumen de mis sueños
    (y graparlos bajo la cama)
    pero, seguro, crecerían hasta la lámpara
    los malditos ácaros que habitan
    los túneles de la autopista
    que une
    el cielo con mi almohada.

    Podrían trasnochar los girasoles,
    travestir su nombre
    y rondar a la luna, cambiando
    sus raíces por alas;
    Y podría reencarnarme en serpiente,
    pero, sin duda, mordería
    el cascabel que me delata
    envenenándome con mi propia saliva,
    sacrificando medio paraíso
    por las curvas de un corazón
    con forma de manzana.
    Y aunque naciera mil veces,
    mil veces no volvería a naufragar
    en un mar en calma,
    (o en la lógica pura y magistral
    de un simple vaso de agua)

    Podría perseguir planetas
    ingrávidos,
    etéreos,
    envueltos en su búdico orbe
    y sortijas de acuarela,
    pero tropezaría
    de bruces con el sol
    y me clavaría las estrellas,
    o podría vomitar el barato buqué
    que aroma mi gama de armagedones,
    y me atragantaría con el poso
    de mis añejas
    e intempestivas lágrimas;

    ... talar de perfil
    la rama de una verdad,
    y sangraría por mi nariz de madera
    la incólume arboleda que oxigena
    de verdor el pulmón
    de mis mañanas.

    Podría comulgar con el vino
    de tus ojos
    sin emborracharme con el pecado
    de tu boca,
    atrancar el grifo de mi pecho,
    vestir de metáfora la soledad,
    fotoshopear mis molinos
    descorrer mis fantasmas...

    Y hasta podría equilibrar
    -sin amputar mi duende-
    de una vez por todas,
    los hombros de mi defectuosa
    y tan terriblemente
    caprichosa balanza.

    Podría.... (?)

    __________

    SENTIDO DE VIDA

    Ella
    venía de volar
    por todo el espacio aéreo,
    antes vedado,
    de sus descatalogados sueños.
    Recopiló cada margen, cada arista
    y cada poro de subconsciente
    traspapelado. Reivindicó
    la desnudez integral
    del pensamiento
    y el deseo, la melanina no alunada
    frente al ejército
    de sus acantilados.
    Recordó
    con una sombra de nostalgia,
    dos dedos de urgencia
    y tres hielos
    la tierra donde aún sudan
    los ojos yermos de sus afelpadas
    arritmias,
    donde mucho tiempo atrás
    había arraigado su desapego
    a los imperativos y duendes
    primaverales:
    la onerosa dicotomía
    que la condenaba.

    Entonces se supo aire puro,
    se supo extra de un (su) cuento
    al que ayer se le robó la magia
    y su mejor capítulo.
    Vomitó sus muertes más antiguas
    desde la cornisa de sus cuarenta
    y muchos abriles.
    Añadió un par de conceptos
    inclasificables
    a su vida
    y debatió a solas con la malvada
    bruja del espejo
    hasta toserla en la nuca.
    Arrojó un verso a vuelapluma
    al arcén de sus premisas,
    y se lo fumó
    mezclado con la lluvia
    (y el polvoriento retrato
    de unos desconocidos),
    justo antes
    de rendirse sin condiciones
    ni escalas
    a la altisonancia exenta
    de metáforas
    de un cuerpo arrebolado
    e incorrectamente húmedo.

    Ahora ya sabía
    dónde termina el invierno.
    Por fin había desentrañado
    el simple pero escurridizo
    sentido de la vida.

    _________

    NO LO DUDARÍA

    Si pudiera traspasar esa atmósfera impenetrable,
    ese oscuro y blindado cielo que son tus ojos,
    quizá comprendiese ese mundo de híbrida fábula
    del que hablan los callejones que te transitan
    y sus insobornables duendes:
    residentes laboriosos al servicio del insondable celaje
    que cierra los escasos resquicios abiertos
    -inusualmente desprotegidos-
    en la trastienda de tu universo.

    Si viviera en tus manos
    podría tocar sin quemarme
    ese fuego líquido que derrocha tu ser:
    riada que abrasa todo aquello que te navega
    las noches que la luna naufraga
    en ese tu mar de estrellas torcidas
    y cometas asesinos.

    Si habitara tu pecho
    podría escuchar la tormenta que inventa los rayos
    que convierten en ceniza a todo aquel que acampa
    sin invitación en la desnudez de tus orillas,
    en las alas espinadas de tu silencio,
    a todo aquel que piensa que puede guardar bajo llave
    en su mediocre y hortera vitrina de luceros
    un solo pedazo de alma tuya.

    Y si pudiera no quererte,
    si pudiera desandar el camino de tus ojos
    tus manos y tu pecho,
    y en algún oasis de extraordinaria lucidez,
    tras la caótica disfunción sentimental
    que habitualmente ha acompañado mis convulsos
    e interminables otoños vividos junto a ti...
    Creo poder afirmar -sin temor a equivocarme-
    que no lo dudaría:

    devolvería mi suerte
    y regresaría al dulce incendio que me provoca
    sentir de cerca tu mera presencia,
    aun cuando hablamos sin escucharnos,
    y nos tiramos los trastos a la cabeza,
    y no nos soportamos
    y nos odiamos
    ¡... y hasta nos fulminaríamos!,
    y acabamos riendo,
    (y reinventamos de nuevo la mañana)
    Siempre tan lejanos,
    siempre tan unidos;
    como dos mitades de diferentes naranjas
    pero del mismo árbol,

    como un par de empecinados adolescentes
    sacando la lengua
    al amor
    y a la vida.

    __________

    EN TIERRA DE NADIE

    En tierra de nadie
    el jinete vencido espolea
    el lomo de una bestia dormida.

    La lluvia seca
    destapa la certeza del hueso.

    Lleva la venganza del frío
    y
    la espina negra de la salumbre
    infligidas en la mirada.

    Porta en sus sombras
    el equipaje de un sueño vital
    sin memoria de alambre

    Pero
    con la experiencia terrible
    y azul
    del mar
    agarrada en las venas.

    ------------

    El jinete clava su semilla
    de acero
    en el vientre aletargado
    de una roca vedada
    a sangres extranjeras.
    (La montaña gris no entiende)
    y su corazón es una inversión
    regalada
    de crisol y futuro.

    Acumula el rebufo de
    la noche
    en el litio de sus ojos.
    El vagido de los cristales
    oscuros
    será su montura,
    su continente y
    su palabra.

    ----------

    Los jinetes
    cabalgan en círculos
    al ralentí
    de vértices y olvidos,

    de culpas
    y mierda entretejidas

    pero la ciudad no les comprende,
    la Urbe no les perdona.

    ----------

    En otras tierras de nadie: todos
    yerguen sobre árboles,
    exentos de albarán/ ni savia
    su bandera;
    todos quieren
    grabar su paraíso
    en el viento,

    y el viento les devuelve
    (en forma de pregunta):

    la incertidumbre de su piel,

    las psicofonías de sus raíces,

    ... el afilado
    y penetrante
    silencio de las piedras.

    ___________

    SURF

    Venías con una flor salada en la cara
    y aquella mochila,
    presumida y amaestrada:
    devoto apéndice y jovial
    guardaespaldas de tus andares.

    Y ese océano ineludible
    de tus ojos,
    que traía al mismo sol
    bajo su mando,
    derritiendo mi ultra estudiado/insolvente
    guión diario,

    ... remolino estelar que desencajaba
    y al segundo se tragaba
    de un solo bocado
    la horma de mis tan trabajadas
    seguridades de tiza
    y cristal caramelizado.

    Venías con un centro comercial
    de feromonas
    emboscando a la estruendosa
    y babeante nidada adolescente,
    con la hisca de tus brillos
    y no transparencias afiladas,
    venenosas,
    subrayando a pincel
    esa rima prolífica
    que era tu cuerpo
    de diosa juvenil.

    Solíamos surfear en las orillas
    de aquel instituto,
    para envidias insanas
    de fantasmales
    y multiclonados transeúntes,
    desalados y unicolor.

    Aquella primavera, cuando tú,
    con esa playa en tus labios,
    aliviabas mis prematuras
    arcadas existenciales.
    Entonces espolvoreabas
    tu adictiva y candente seda
    sobre mis alas de zángano azul.
    Alguna vez, también te llovías
    a mi espalda, y entonces
    yo moría varias veces
    (hasta la siguiente cita)
    en un interminable invierno
    de veinticuatro horas.

    Intuíamos el frágil
    desequilibrio de aquellos días
    entre ecuaciones de pétalos impares,
    gramáticas furtivas y silenciosas,
    maremotos familiares
    y otros arrecifes
    inevitables de la edad.

    ¡Cuánto surfeábamos
    en esas tardes de lunas rosas
    que aceleraban mis arterias
    e insuflaban sus palpitantes
    atolones emergentes!.

    ¡Cuánto confluían en mi estómago
    aquellos puertos nocturnos
    y sus tormentas de mariposas carnívoras,
    desinventando los relojes
    tras cada poro
    de nuestro inverosímil reino
    de cera, salumbres y miel!

    Luego regresó el frío.
    Y yo ya solo podía ver
    una aleta de tiburón
    rondando la sopa
    a la hora de la cena,
    una boca de cocodrilo
    dibujada en tus labios
    que ya no me veían.
    Y junto al viejo acantilado de hormigón
    y aquel último rayo de sol
    hincándose en mi pecho,
    aquellas náuseas
    de escolar en su primer día
    de colegio.

    Y entonces las olas se desinflaron
    junto a mi risa.
    La playa me gruñía.
    Y otra vez volví a mi esencia,
    a mi versión original
    de náufrago,
    ... o de común -y eterna-
    sardina gris,
    orbitando a coletazos
    entre el tráfico ciego y hambriento
    de la desencantada
    y mate ciudad

    sin mar.

    ___
  8. SOL CABRÓN

    ¡Vaya con el sol!

    ¡Este sol de narices!
    que me arde las esquinas y las entrañas.
    Que me sube los verdes,
    me destiñe los septiembres
    y me licua la vieja y elaborada topografía
    de mis sombras amigas.

    ¡Vaya con este sol cabrón!
    Que me roba (y me riza) los grises amados,
    que remata a los muertos
    y revive a los primos.
    Que insemina de horteras y chillones colores
    las mañanas y los floreros.

    ... Este astro instigador y traicionero
    que me constipa los hemisferios
    y me desmelena los duendes;
    que me saliva los ejes
    y derrite las enmiendas
    en la cámara de mis congelados
    polos y dogmas.

    ¡Ay este sol...!
    Este sol sin coartadas,
    este sol entrometido...
    que me revuelve las hormonas,
    que me hierve los hígados y las yugulares,
    que flamea mis pólvoras húmedas
    y alcohólicas.

    ¡Este sol!,
    que decora de bobos arco iris los tornados
    que me oxigenan y me vuelan,
    que me seca los charcos que me flotan
    y me navegan,
    que archiva las causas,
    levanta las vedas
    y me estriñe las musas.

    Este jodido sol que me restriega sus fuegos,
    que me agita los posos
    y me empadrona las brisas;
    que me enmarca las olas,
    y me barniza de empalagosos brillos
    y ron con miel las tormentas.

    Este sol que me quiere
    otro lagarto feliz más
    en la pared de sus mediodías,
    que se piensa que me va a hacer el lío
    con la deslumbrante luz de sus espejismos
    y mentiras;

    ... que no sabe de mi puto contrato,
    vinculante y vitalicio,
    con el vaho de la noche,
    los desencantamientos expréss
    y con la luna.

    _______

    PUEDE QUE HOY SEA EL SILENCIO

    Reciclando últimos alientos nuevamente...
    desde aquellos superhéroes
    con mirada y testículos de kriptonita
    engullidos bajo el peso de su capa,
    de Bellas que ya no supieron despertar,
    de bunkers de silencio que un día rompieron a llorar.
    Desde aquellas princesas de los toldos azules
    que escaparon de nuestros sueños
    por las puertas traseras de los mapas del tesoro
    y la cara b de los vinilos.
    Encaramados a un escaparate de lunas y ceniza
    y alguna que otra alfombra flotando sobre el abismo,
    capeamos estribos en el pecho
    donde se desarticula como agrio trámite
    para los labios lo que nunca quisimos
    o supimos decir.
    Y hoy, amiga, ya lo sabemos...
    mil versos a la orilla del Támesis
    no serían suficientes para cumplir
    con la sola raíz cúbica de cada paraíso prometido,
    con cada puesta de sol aplastada
    bajo el remasterizado polvo de nuestras huellas.
    Desempañando ese haz de luz que atraviesa
    las paredes, habríamos de subirnos
    al último cielo en marcha
    con un brillante e insólito amanecer como única verdad
    que aún cabe en los bolsillos
    y una galaxia de sombras, -mis jodidos destiempos de siempre-
    enroscada bajo el brazo.
    Ayer cuando yo te recetaba abrazar el sol con el perímetro
    de mis enceradas y derrumbadas razones,
    en esos tiempos de pupilas nerviosas
    y químicas aún por inventar
    en que encendíamos cualquier materia oscura con solo un chasquear de dedos,
    de canciones interminables y charcos que se tragaban el mundo.
    Caladas de ternura y complicidad en aquella playa
    donde siempre regresan para morir
    las ballenas desorientadas,
    donde la bruma delinque sobre la conciencia
    y tocan hueso los esqueletos grises y lluviosos
    de indelebles juventudes.

    Puede que hoy sea el silencio mi mejor poema.
    Hoy, tras los insomnios que prenden ocasos
    en la halógena ingravidez de los hoteles,
    en las avenidas que crujen, perennemente húmedas,
    las candentes miserias de la soledad;
    en esos ascensores de la memoria,
    fríos e impertinentes como cuchillas de ida y vuelta
    o entre el álbum de aquellos añejos amigos
    enjaulando futuro (mientras asomaba un hilo de pus
    por la comisura de sus risas)
    Hoy asumo y reconozco que a pesar de todo
    aún me visto de salmón volador
    y consumo espumas vivas,
    que todavía riego espinas que desinflen
    mis intolerables letargos,
    y oteo sirenas de sangre caliente que me embrujen
    y me arrastren hasta el fondo,
    a ese altar donde se pudren las piernas y las agendas
    al contacto con las olas y la sal.
    A ese país donde claudican los sofás-burbuja unidireccionales
    y ultracelosos, los es demasiado tarde
    y los adivinos del espacio-tiempo a X descarrilamientos luz...
    Donde la felicidad no es solo dormir el infierno tras la esquina,
    donde la vejez sería firmar un tratado de paz
    con el rebufo de nuestros embarrados zapatos,
    y recuperar aquel cruce sobre el horizonte donde nos dejamos
    olvidados un día.

    Puede que hoy sea el silencio mi mejor poema,
    puede que hoy solo sea el silencio...

    ________

    AQUÍ NO HAY

    Aquí no hay pastillas contra la derrota.
    No existe botella donde quepa el mar
    ni copa a prueba de traiciones.
    Aquí los libros no muerden las lenguas,
    y bajo el anonimato de la bruma
    no nacen nuevos sueños
    ni rejuvenecen - aun a golpe de cremas hidratantes
    milagrosas o eminentes cirujanos- los viejos.
    En esta ciudad no hay sol para tanto eclipse
    ni mareas que precisen luna.
    Aquí hay monstruos de miedo
    que trotan sobre otros miedos,
    y de miedos que dan risa,
    y una carcajada de miedos monstruosos
    para morirse.
    Aquí hay cables y ondas invisibles que se cosen a los tendones,
    humedades que pudren la sangre,
    héroes enfermos de luciérnagas
    cristalizados a los pies de las estatuas
    y en ventanales de aeropuerto
    a la hora de la cena.
    Aquí hay oscuros secretos de oscuros hombres-rata,
    tetas como palacios,
    y lámparas de genio imposible,
    que se masturban -y se mecen- mutuamente,
    que se apagan día tras día
    como burbujas de soda
    en la inexorabilidad del viento.
    En esta ciudad hay virus que se multiplican en la carne muda
    y lluvias que respiran entre pájaros sin cielo,
    y humos con sombra,
    y brillos en coma.
    Y también hay perros callejeros con los ojos de dios,
    con silencios de galaxia en la pupila
    (ellos bajan la mirada ante el dolor
    y marcan con su orina nuestras huellas)
    Aquí hay más de doscientas razones
    para vivirse y para morirse.
    ¿Y es aquí mi minuto de escalofrío
    o de gloria,
    tras el escaparate incandescente de mis estulticias
    y edades?
    ... Y es que no hay poesía sin suciedad en la recámara,
    sin vello en las axilas,
    que no desvirgue el hueso,
    y que a ciertas luces de la madrugada
    no sepa a piel muerta.

    ________

    VIENTO

    Un día va el viento y sin avisar
    lo empieza a borrar todo.
    Da una vuelta a la manzana
    y se cuela bajo la puerta,
    entra por las rendijas de la ventana
    del salón y descoloca
    lo ayer cuidadosamente ordenado.
    Arranca la pintura de la pared,
    se lleva el imperceptible y desapercibido
    susurro de los muebles,
    la radio muda de la abuela,
    el impar olor de los cajones...
    Arrasa con todo a su paso.
    Irrumpe avasallando por la memoria.
    Deja los recuerdos tambaleándose,
    -solo descoloridas sombras tras de sí-.
    Tu primer beso, ese innombrable
    y trastabillado primer polvo,
    la mano guía de tu madre,
    el arrugado manual de vida de tu padre.
    Aquel viejo instituto,
    tu rayada discografía de The Police,
    tus amistades más o menos ciertas,
    tus amantes más o menos amadas,
    los decibelios de tus risas, tus intoxicaciones
    de sueños y de lágrimas...
    Y también
    tu interminable colección de decepciones,
    el brillo efímero de tus triunfos,
    tus realidades, tus fantasías,
    la lista de tus memorables siniestros,
    tus alas de cera, tus funerales,
    el escabroso muro de tus utopías,
    tu miedo a los huracanes...

    Entonces va el viento
    y como si una pluma,
    como la casa del primer cerdito,
    de una patada
    lo manda todo al reino gris
    de lo dudosamente cierto.
    De algún modo no te entristece demasiado,
    el peso empezaba a ser insoportable,
    tanto trago amargo en la boca
    y los dulces que ya comenzaban a fermentar.
    Tú lo intentaste.
    A veces incluso te adelantaste
    y sorprendiste a lo inevitable
    (hasta ganaste alguna mano a la banca)
    Hoy ya, con la mirada encapotada,
    las uñas gastadas y
    las botas rendidas,
    como que no vamos arriar velas.
    ... Y al fin y al cabo,
    a estas alturas,
    ¿quién tiene ganas de discutir
    nada al viento?

    ______

    LA INFINITA INITILIDAD DEL DISCURSO

    Si la vida enseña algo, sin duda es a callar.
    Un día solo resisten unas cuantas palabras
    huecas brotando de nuestra boca
    sin esfuerzo ni excesivo entusiasmo:
    ¿Cómo te va?, bien gracias, ¿que le debo?
    si, no, adiós, no sé, me duele, ¿qué hora es?
    ¡yo también!...
    Y entonces llega el momento crucial, inaplazable,
    de detener la función,
    de parar el tiempo,
    de rebobinar este jodido e indescifrable film.
    Y es como si volviéramos otra vez a mirar
    en aquella agujereada caja de zapatos
    donde guardábamos de niños
    aquellos gusanos, lentos y blandengues,
    entrañablemente suaves y glotones.
    Cómo engordaban, cómo crecían, y luego
    cómo tejían y se envolvían en su habitáculo de seda
    de hermosos colores pastel...
    para resurgir como blancas y despistadas mariposas,
    (o más bien feuchas polillas).
    Y cómo copulaban, y llenaban
    la caja de diminutos huevecillos.
    Después morían y vuelta a empezar.
    El ciclo mágico de la vida, la belleza y la muerte
    dentro de una caja de cartón.
    De primavera a primavera,
    sin odas ni cortinas.
    Y tu dedicación hacía esos frágiles seres
    al recoger cada pocos días las hojas frescas
    de morera. Ellos no te pedían nada, ni te daban
    las gracias. No era necesario. Tú tampoco
    les pedías nada. Tú solo les observabas y alimentabas.
    Defendías su ciudad de indeseables intrusos.
    Limpiabas su cuadriforme hogar
    al volver del colegio, y antes de acostarte.
    Ellos te mostraban toda su vida.
    Dócilmente se dejaban manipular.
    Recorrían tu dedo y tu mano
    sin ningún miedo, como si la rama de su árbol.
    Acto supremo de armonía
    y simbiosis entre dos especies
    tan diferentes y tan cercanas..
    Y entonces, sin saber muy bien por qué,
    te da por pensar: que tal vez por eso
    el beso acapara los labios y enreda las lenguas,
    los sueños son al dormir
    y la nieve no avisa.
    Y que también por eso las estrellas crecen en el desierto,
    la lágrima sobrevive al viento y al rayo,
    una guitarra hace vibrar al hueso
    (y el fuego muere por su mala boca).
    Y que quizás el amor es un capullo de seda.
    ...Y la verdad: el torpe aleteo de una mariposa
    que no puede volar
    tras una vieja caja de zapatos
    en el silente planeta de un niño.

    ________

    FORREST GUMP Y LOS REGALOS INCÓMODOS

    Como Tom Hanks en Forrest Gump
    cuando al fin dejó de correr,
    un día decides que ya está bien
    que ya no hay cuerpo ni alma
    que soporte tanta carrera inútil,
    como si el camino se volviera
    de repente una jodida pared
    vertical, como cien caimanes
    mordiéndote los talones
    o los callos afeando al mismísimo
    corazón. Como si ya no te quedara
    un solo hueso por romperte
    y aún no has llegado a ningún sitio
    donde tumbarte bajo cualquier amable lluvia
    primaveral y mirar la vida
    como un cuadro que se pinta a sí mismo.
    Recuerdas ayer cuando esprintabas
    hasta la misma pechera de tu dios,
    cuando bailabas en alucinados círculos
    sobre el hígado enfermo del mundo,
    y los semáforos, los atascos y las trampas
    lubrificaban tus células de guepardo
    o de joven tigre enjaulado.
    Como cuando aterrizabas versos
    tras aquellas memorables duchas de luna llena
    o habitabas ese viejo piso
    sin dirección, de interminable pasillo,
    y sus infinitas habitaciones con el cartel
    en sus puertas de no molestar;
    pero a tu paso se abrían
    y en cada habitación clavabas tu bandera
    a la velocidad de los que no saben
    retroceder ni conjugar las estancias.
    Porque nunca supiste vivir sin correr
    y sueñas que corres,
    pero ya solo sueñas
    porque el flato acuchilla el motor
    gastado de antes
    y los pulmones explotan.
    Y es entonces cuando alguien te ofrece
    te regala unas nuevas zapatillas
    y te dice que hay que morir corriendo,
    pero tú le dices que ya has muerto
    demasiadas veces, que el problema
    es el puto peso de tu alma y tus pies,
    que es hora de echar a volar hacia el sol.
    Y esa persona te dice que solo vuelan
    los pájaros y los aviones,
    que tú no eres un pájaro ni un avión
    ni estás muerto aún,
    que son zapatillas mágicas.
    Suspiras y ríes, te vuelves y revuelves.
    Pero aun así aceptas las dichosas zapatillas.
    Y por un momento ya no te duele nada.
    Reconoces que son hermosas.
    Y aunque sabes que son de mentira
    te las calzas una vez más
    por ella, solamente por ella
    (y a lo mejor también un poco por ti)

    _______

    TRAYECTOS DE NAVIDAD

    ¡Jóder!

    Que a esa veinteañera del anorak negro-luto
    le han asesinado vilmente
    hasta el último pájaro del corazón,
    sus sueños, y todas las toneladas de su antigua risa
    descosida, ayer, de un solo disparo,
    a la puerta de una discoteca de Malasaña,
    su príncipe flaco y la bruja de su ex-mejor amiga.

    A su derecha, este tipo de espíritu graso
    con visión recién aterrizada desde algún inhóspito
    planeta del sistema transolar que expele
    ondas de metal pesado y radioactivo,

    que ha sido fulminado por multienésima vez,
    junto a su multipisoteado orgullo
    de escuálido cristal antioctubres...

    ... Y ese señor de mandíbula insomne,
    con el grito encogido en la caverna sin aire
    de sus huesudos puños, pelo nieve
    y prescrita razón.
    Abrigo de lana con perfume a ancianidad
    prematura. Madera muerta de biblioteca,
    -28 diplomas-, semen rancio y altos techos
    por currículum vitae,

    observa a esa pareja adolescente
    con mudez crepuscular
    (cual jilguero de jaula
    declarado culpable al nacer)

    ¡Ah!, ese chaval reo del acné, pulso de ola
    y estampidas interiores
    derrite a la chica de culo levis
    que a su vez derrite la ventanilla espejada.

    Y ese otro tipo del fondo, que carga toda la tristeza
    y el cansancio del mundo
    en los dos agujeros negros de sus diminutos ojos.
    No quiere mirar a nadie
    por si la gravedad que le comprime
    engullera a alguna víctima inocente,

    y lleva la sangre de su último suicidio inacabado,
    incrustada en el dibujo de la goma de sus suelas
    (aunque mantiene erguida la sombra de su dignidad
    y muerde si algún inconsciente rematarle osara)

    ... Y aquel traje con hombre
    que viaja dentro de su cartera de piel, Titto Bluni,
    de virtud portátil /o cocaína & Ballantines/
    y sin un resquicio superviviente
    de música en las venas..

    ¡Ay, aquella mujer...!

    ¡Aquella mujer que derrocha primaveras a destajo!
    con su estridente y barbitúrico halo de palomas
    y amores gatunos.
    Pero nunca nadie supo llegar al estribillo de su escote
    (ni siquiera al do re mi de sus tacones)

    ¡Jóder! Esa joven de anorak negro-infinito,
    dos minas de luz rabiosa como pupilas.
    Cruza mirada con un viejo de curtida pluma
    y tinta fotográfica en las suyas.

    Y embadurnada de dulce olor a lunes y andén
    nace al instante (como por cosa de magia)
    una obra de arte en algún túnel del espacio-tiempo
    perdido de la galaxia,

    (... por ejemplo, entre Bilbao y Alonso Martinez)

    _______

    YO HE BESADO

    He besado como si no existiera un mañana.
    Mi lengua era un monstruo hambriento
    a punto de fundirse en la roca y de arrebatar
    hasta el latido último de una mujer.
    He reído como si esperara el armagedón
    (en una noche donde un dios en horas bajas
    invitaba a la penúltima en un antro de mala muerte
    que nada tenía que envidiar al paraíso).
    He llorado con la rabia del diluvio universal.
    He bebido hasta secar cualquier atisbo de sed
    y compostura. Y he volado entre las estrellas
    escuchando una vieja cinta de los Midnight Oil,
    intoxicado de kriptonita y adelantando
    como un loco y por la derecha al mismo Superman.
    He tronado versos a la salud de todas y cada una
    de las piedras y duendes que me abrigaron
    /o mordieron/ en el camino. He perecido en el reflejo
    de la lluvia sobre la palma de mis manos,
    y he despertado abrazado al sol mientras hervíamos
    arroz en una cocina (la más bella cocina del mundo)
    pintada de amor del bueno y de absoluto abril...
    He olvidado tanto lo que nunca y tanto fui
    que ya no sé ni quien soy (pero aún guardo
    un milagro entre las uñas y busco ese sitio
    casi perfecto donde caer)
    ... Y todavía me delata el niño que algunas noches
    inventa una cabaña-búnker bajo las mantas.
    El adolescente que pelea a muerte con sus átomos
    y sus sombras, el soldado que rinde su colina
    y su bandera por una canción. Y soy el adulto
    que cruje en la sensatez de los árboles, que ha aprendido
    a mirar el fondo de sí mismo sin ahogarse en los bordes.
    Y el viejo que necesita volver a creer en calabazas
    que no lo son y en ranas que hablan.
    El que nunca necesita a nadie,
    el que siempre necesita a todos.
    El que un día chuleó al mundo y al siguiente
    lo tuvo que encender a golpe de piedra.
    Alguien capaz de desangrarse mil veces
    y mil veces fabricarse otras venas capaces de arrancar
    de nuevo (cual bucle inercial y absurdo)
    En fin, ese idiota que aún llama a su madre
    a golpe de humo o con códigos secretos,
    desde algún lugar que ya no existe
    cuando el cielo le da un ultimátum,
    cuando lo vuelve a intentar y siempre la vuelve a joder.
    Un tipo que al fin se sabe mosca pero todavía se hunde
    en la miel y se agarra a las nubes por decreto,
    y por los mismísimos genitales de su sueño...

    ________

    MI AMIGO ÁNGEL, THOR, BART Y YO

    Ángel ha sobrevivido
    a aquellas mieles tóxicas
    que juegan a los edenes sanguíneos
    y especulan con la misma vida.

    Entonces yo nadaba sin saber nadar
    (pero la corriente empujaba a favor).

    Ángel saca a pasear a Thor.
    Thor y Bart son amigos.
    Ángel y yo también.

    Los órganos de Ángel rugen excesos.
    A veces maldice errores irremediables
    incompatibles
    con los alfombrados e innegociables
    jardines de futuro.

    A veces Ángel me hace sentir afortunado.

    Bart le quiere con locura.
    Thor, con ojos de miel y pretérito maltrato
    confía en mí.

    Recorremos ministerios de pájaro,
    arrugadas canciones y veinteañeras a lo lejos.

    Los dos libamos (ayer) hasta la extenuación
    de las savias del paraíso.

    Hoy Ángel acuna a sus viejos
    huérfanos de hijos.
    Su horizonte es el humo cervical
    y cansado
    de una estrella antigua.

    La fortuna son los dados trucados
    de un destino tramposo.

    Ahora somos cuatro amigos.
    Y algunos viernes
    nos emborrachamos de oxígeno,
    cerveza y galletas de carne
    en fuentes comunes
    hasta la hora de la cena,

    sin alimentar razones

    ni vendettas de ningún tipo.

    _______

    LOS VIEJOS Y EL VIENTO

    Ay los viejos...
    ante tanto pájaro y gato nuevo,
    entre tanta flor y personita nueva.
    Ellos, en proceso irreversible
    de niños gruñones
    muy a su pesar
    y en cada alba.

    Ay, los viejos: Aferrándose al paisaje
    con su lluvia escasa y monótona,
    con su latido soberbio y dolorido.
    Sabios a deshora.
    ¡Mirada traspasadora de historia viva!

    Ellos
    con su paso vago de elefante,
    con su desfile leve y malherido
    de héroe en retirada,
    (víctimas hoy de filiales dictaduras
    e imberbes doctores)

    Ay, los jóvenes...
    con su derecho de incendio
    y su mecanismo de cocodrilo
    megalómano.
    Con sus modales
    de tigre enjaulado
    y en celo.

    Ay los jóvenes,
    carne fresca de cañón,
    violadores de la lengua y la matemática;
    estrella sin órbita definida...

    Y ay el viento.
    Ay el viento
    que marea los relojes
    y embarca hacia las nubes
    las garantías
    -y hasta el mismísimo Marte
    los libros de reclamaciones-

    Ay el viento...
    que ningunea huellas y sombras,
    que vacila himenópteros y mares
    y nunca da la cara.
    Ay el viento que flipa como él solo...

    que desparrama por las banderas,
    los altares y las cortinas
    la tinta inconsciente de unos,
    y confisca para siempre
    el trazo funámbulo
    y desentallado de los otros.

    _______

    LA PANTERA

    Negra como el ónice.

    Rayo invisible
    en la noche de la selva.

    Su error fatal:
    cruzar el río a nado
    en el peor momento.

    Ella gana la orilla.
    Su compañero se cruza
    con el mismo diablo

    y el mismo diablo son
    tres jóvenes
    sobre una barca
    con una cámara de vídeo.

    La orilla y su vida
    hoy son metas inalcanzables.
    No puede nadar más deprisa.

    Uno rema,
    otro remo le rompe el cráneo
    y el tercero lo graba.

    Y termina el miedo
    y el dolor
    para la bella
    y salvaje criatura.

    El turbio agua verde ahoga su último rugido.

    -Más de 10.000 visitas en youtube-

    (solo pienso en qué pasará
    por el limitado cerebro
    de la pantera que alcanzó la orilla
    al contemplar la escena)

    Y supongo que ella no puede sentir
    indignación u odio.
    Pero hoy yo,
    en este mismo instante,
    lloro,
    rujo,
    y me descubro,

    irrefrenablemente, pantera...

    _______

    MI SUPERHÉROE

    Mi superhéroe se está haciendo viejo
    aunque no lo reconozca.
    Con el tiempo se ha ido acostumbrando a la caída libre
    low cost. Tiene lagunas de memoria
    y le falla el rayo láser de los ojos a corta distancia.
    Ha cogido cariño al barro,
    al sueño reparador y a guardar las heroicidades
    bien dobladitas bajo los jerséis.
    Sus gustos generales, eso sí, han cambiado poco:
    le siguen tirando el punk-rock,
    las primaveras madrileñas
    y los inviernos junto al mar;
    contemplar la dinamita de la juventud y los ocasos rosas
    desde las cornisas de los tejados,
    mientras comparte con las discretas gárgolas
    una charla trivial, unas cervezas
    y un par de cigarrillos bajos en nicotina.
    En realidad se ha vuelto un vago de cojones,
    pero aunque no lo creáis,
    aún conserva parte de sus poderes.
    El muy cabrón me sigue recordando
    que estamos para algo en el mundo,
    que aunque no lo cambiemos sustancialmente
    ni acabemos con todos los malvados
    siempre queda una línea roja que cortar,
    una Lois Lane que asistir,
    una injusticia flagrante que atender.
    Mi superhéroe y yo ya casi ni hablamos.
    Cuando discutimos le digo que él es el superhéroe
    y yo solo soy un insignificante mortal,
    que no me cuente películas, que es un farsante,
    pues los superhéroes no existen.
    El listo me pregunta
    que dónde quedaron mi capa y mis ansias de volar,
    le explico que colgadas
    en alguna vieja habitación con vistas a las nubes
    o en algún ex-jardín (hoy recalificado y
    con defecto de cabida)
    Me amenaza con denunciarme a la liga de superhéroes,
    convertirme en otra gárgola
    con la que beber, charlar y echar unos cigarrillos,
    y con que el humo del tabaco y los trenes antiguos
    me explote en los pulmones.
    Ante su regañina opto por invitarle a unas rondas,
    quizás con suerte le pueda emborrachar
    (a ver si así se estrella de una puta vez
    y deja de molestarme)

    _______

    POR TI

    Yo, que allá por mi infancia
    -en el hoy borroso videoclip de una guardería-
    te entregué mis primeros
    y más tiernos sentimientos.
    A ti, niña de nombre olvidado,
    mi primer arco iris, mi primera vez en ese mar salvaje
    del amor, insoportable dolor de tripa
    y obnubilación boba e incontenible...

    Sí, yo, que una tarde,
    al salir de la aburrida catequesis,
    me imaginé un futuro de alucinantes colores
    infinito a tu lado.

    Y frotar, de mayores, nuestras narices a lo esquimal
    cada día antes del desayuno.
    Y ver pelis de miedo acurrucados bajo una manta en invierno.
    Y besarnos como en un anuncio de pegamento superglú.
    Y pescar sardinas para barbacoa cogidos de las alas,
    juntos
    como dos gaviotas que vuelan siempre en paralelo
    sobre los tejados y las calles
    de una ciudad portuaria sin rotondas,
    perdigonazos traidores
    ni problemas de aparcamiento...

    Yo, que recibí mi primer puñetazo
    cual quijote enclenque y bajito,
    entre un corro de niñatos
    por defender tu honor
    en el embarrado patio de un feo colegio de barrio...

    Que años después descubrí la magia de la música
    bailando una de Scorpions contigo:
    Recuerdo
    tus pequeños y mullidos pechos apretados contra el mío,
    y tus ojos azul cielo,
    y el corazón a mil,
    y mi primera y traicionera erección en público
    -en aquel cumpleaños de la Trini del 2ºA-

    Yo, que por ti bebí como un vikingo,
    que fumé hasta toser el alma,
    que gasté cada ángulo y cada centímetro
    de cada espejo que veía,
    que regué con mi sudor
    cada centímetro del gim-center
    como un despiadado e incansable pirómano de calorías...

    O que expuse mi fresca piel hasta el límite del incendio,
    como un cangrejo idiota y enamorado
    al terrible peligro de los rayos ultravioleta.

    Y solo para que me regalaras
    un sábado de sexo atómico
    sobre la torturada hierba
    y ante la mirada envidiosa de la luna
    en esa arboleda de nuestra resplandeciente
    e irrepetible juventud.

    Yo, que te concedí la exclusiva de mis sueños;
    que mordí tu lengua diez veces por noche
    pero sin ti,
    que me corrí más de cien veces contigo
    pero sin ti.
    Que te engañé por puro acojone
    (y un poco, sí, por cuestión hormonal)
    Que robé tu corazón sin que te enteraras,
    y que luego se escapó sin enterarme.
    Y hasta encontré un sentido a la vida
    durante casi un agosto entero...

    Yo, que jodí el morro del 127 de mi madre,
    que quemé la culata de mi Corsa
    negro brillo como tus ojos,
    que me arruiné con el jodido Audi de quinta mano;
    y aprendí yoga, mecánica, poesía,
    respeto, locura (de la buena) y paciencia
    solo por ti...

    ¡Que exploté, me reconstruí,
    me hundí, levité, lloré,
    me volví a hundir, volví a reír,
    me rendí y me volví a levantar
    también por ti...!

    ¿Y ahora me dices que soy un cerdo
    y tengo el baño hecho una mierda,
    que no sé colgar un puto cuadro en la pared,
    que no sé lo que es el amor
    y que no entiendo a las mujeres...?

    _______

    PUTO MUNDIAL

    Son las 5,

    ... las 5 am.

    Te despiertas sobresaltado,
    el corazón acelerado y la frente
    empapada en sudor.
    Recuerdas que hoy es domingo,
    un domingo cualquiera,
    un domingo más de julio,
    un julio como otro cualquiera
    de la madurez de tu vida.
    No recuerdas haber tenido ninguna pesadilla,
    de hecho sólo haber soñado con Raquel,
    esa morenaza, amiga de una amiga,
    que conociste en Mallorca veinte años atrás.
    Te sorprende haber tenido dicho sueño,
    la verdad no cruzaste con ella
    más de veinte palabras seguidas,
    no tuviste ningún flechazo con ella,
    estaba bastante buena sí, pero ni antes ni después
    tuviste la intención de ligártela ni nada parecido.
    ¡Qué extraño!, nunca antes habías soñado con ella,
    y en tu sueño parecíais tan felizmente compenetrados...
    En ese momento, desvelado, a las 5.05 am
    sientes una extraña y desalentadora sensación,
    algo así como que tu vida es una monótona
    y auténtica mierda,
    y entonces vas y sientes la acuciante necesidad,
    de dar un vuelco a tu vacía existencia.
    Te pondrás esa misma mañana el chándal
    y te irás a hacer footing,
    dejarás por fin el tabaco,
    y no más de dos cervezas al día.
    Visitarás más a menudo a tu pobre madre;
    llevarás a tu sobrino a ese parque temático tan guay
    que llevas años prometiéndoselo,
    y tú siempre tan ocupado.
    También deberías buscarte una chica
    y reencauzar tu vida.
    Hoy será un buen día para el cambio.
    Tirarás los tejos a toda mujer
    medianamente atractiva que veas por la calle,
    y sin demasiada exigencia respecto
    a sus dotes filosóficas o intelectuales,
    mucho menos culinarias.
    Buscarás en internet,
    algo que ciertamente nunca fue contigo,
    pero ¡qué coño! ¡hay que echarle huevos a la vida!.
    Invitarás a cenar a esa camarera tan mona
    del bar de la esquina,
    sabes que te mira de manera especial,
    y siempre te invita a la quinta caña,
    puede que sea algo joven para ti,
    pero qué más da,
    el aclamado poeta Villa se las coge más jóvenes todavía
    y nadie dice nada.

    Enciendes el último cigarrillo,
    vas a la cocina a por un vaso de agua,
    te tomas una pastilla para dormir
    y te vuelves a acostar.
    Entonces sin saber por qué, te viene a la memoria
    esa máxima del fútbol que decía:
    lo que no hayas hecho en 90 minutos
    no lo quieras arreglar en el tiempo de descuento,
    no sea que vayan y te jodan
    y pierdas definitivamente el partido.
    Y te empieza a volver el sueño,
    medio feliz de saberte con tu triste
    pero honroso empate con la vida.
    Apagas el cigarrillo
    y te vuelves a dormir.

    ¡Puto calor!

    ¡Puto Mundial!...

    _______
  9. Y SUEÑOS SON

    Hay niños, ejércitos de niños
    (que ya no son tan niños)
    pero que sueñan con cosas de niños.
    Por ejemplo, que corren por las nubes
    (esos malditos días
    en que la gravedad de la Tierra
    se traga todo atisbo de fe)

    Otros muchos también sueñan
    que sobrevuelan el mar
    escribiendo vidas distintas (y fabulosas)
    en cada isla
    y cada puerto
    que se encuentran por el camino.

    Y sueñan
    mientras lanzan palos a su perro,
    cuando conducen ante un horizonte rojo
    sacado de un cuadro impresionista
    típico de Van Gogh,
    al administrar la dosis recomendada
    de suavizante a sus lavadoras
    o cuando algo más que sus ojos se funde
    contra el cristal de la única ventana
    con cielo que hay en la oficina.

    Estos niños y niñas
    tienen sueños tan disparatados
    como que son portada del New York Times
    porque han inventado
    la pastilla mágica contra el cáncer,
    por haber desentrañado un complot internacional
    para acabar definitivamente
    con el sentido común,

    o quizás por meter el gol de la victoria
    en la final del próximo mundial de fútbol
    en el minuto 32 de la prórroga...

    Pero los niños soñadores no tardan en aprender
    lo efímero del éxito
    (y su incorregible promiscuidad),
    las terribles y colaterales consecuencias
    de rozar los sueños:
    la inmunda causticidad de la/su condición humana.

    Es entonces cuando un vacío de hielo recorre
    cada milímetro de sus venas,
    los ideales encogen, y las playas únicas
    y paradisiacas de la imaginación
    empiezan a oler a moho y a huevo podrido.

    Pero también sucede que algún día
    una mínima ráfaga de aire se cuela por sus narices
    e incendia esa boba liana neuronal
    que va desde los estómagos a las nucas,
    y rocía con mil hormigas inquietas
    todo su cuerpo...

    Y entonces uno de esos niños de repente
    quiere más que nunca al paisaje,
    a la persona que está frente a él;
    ve dentro de los ojos de un animal
    o se siente una hermosa y valiosa hoja
    del árbol del universo por derecho propio.

    Ocasionalmente
    algunos de estos niños "infectados"
    arrojan sus labios contra otros labios
    de manera suicida,
    dicen la palabra exacta en el momento exacto.
    Incluso detienen el tiempo
    y se salvan de un futuro letal
    -o se desprenden de algo que era ellos
    pero que al mismo tiempo no lo era-

    Algunas veces descubren un idioma inédito
    (inspirado en la sintaxis simple de los ríos),

    un perfume mágico, un sabor imposible,
    un nuevo color...
    o hasta un planeta que nunca antes estuvo
    en una galaxia que nunca antes existió,
    -y adquieren el superpoder de contagiar
    a quienes están cerca de ellos-

    Otras, se despiertan con la boca pastosa,
    el alma sudada, como arrugada,
    y un viejo conocido (e insoportable)
    olor a muerto
    que tira para atrás.

    _______

    GÉNESIS DE UN NAUFRAGIO

    Acomodados en famélicos pedestales
    donde se embotellan los sueños
    y fermentan sus genios embarrilados.
    Presidio voluntario en órbitas oxidadas.
    Marineros de secano, erudita ignorancia.
    Sabiduría de grifo
    vomitada en velatorios tabernáculos.
    Bajo nubes ornamentales de un cielo plastificado,
    improvisando raíces en tierra calcinada:
    flores negras fueron la mercancía.
    Dinamita biliar por nuestra deleble causa.
    Aprendimos a volar con la velocidad del rayo
    y sin alejarnos de casa. Consumimos
    en bloque siglos de pensamiento
    con hedor a naftalina, descubriendo
    horizontes alrededor de una vela,
    a través de la reveladora mirilla de su llama.
    Jugando al amor aleatoriamente
    sobre isobaras de deseo y ternura
    (en jornadas de leyenda) Enardecidos
    con un streaptease de sombras.
    Invocando el abrazo del viento, y medicando
    en la estética virtud su exceso, escribimos
    versos desrimados y desalmados.
    Afiladas lenguas en gargantas de hojalata
    eyaculando ideales tras preservativos de labia.
    Reinventamos de amnesia el arte
    de la resaca crónica, profanamos la inocencia
    entre lunas y gasolinas, al amparo de balsámicos
    acordes de Dylan y comburentes delirios clashianos.
    Despertamos con el rifle del nuevo amanecer
    heridos hasta el alma.
    Génesis de un naufragio, crónica de luceros.
    Quién sabe dónde terminó la noche.
    ... Cuándo comenzó a sangrar
    inevitablemente el alba.

    _______

    UNO DE PIRATAS

    Naufragado, amputado y abordado
    una y mil veces.
    Se desbarata el sol en este tugurio
    portuario entre dos mundos..
    No se escucha ya su canción
    ni la voz de ella entre la espuma,
    o en el remolino sordo y voraz
    de sus noches..

    Hay viento a presión. Lluvia trucada
    en las venas.

    Apretando mandíbula, las muelas últimas,
    se parte el alma por la mitad:
    -La vida es un bocado jodido y putrefacto
    por el que no vale la pena
    gastar demasiada saliva,
    solo unos sorbos de buen bourbon para tragarla
    -

    Eso pensaba el vencido pirata Drake
    antes de intentar arrancar la oreja del cabrón
    y petulante tabernero,
    -mientras una vieja arpía vestida de blanco
    le clavaba a traición
    un misil de valium en la nalga derecha-.

    Peces voladores, olas y luciérnagas
    -junto a un pequeño y alegre beagle
    de nombre Rufo-
    llenan ahora el mar ingrávido
    de sus ojos.

    ______

    BLA, BLA, BLA

    Siempre hablé más de la cuenta.

    Tanto, tanto,
    que un día las moscas quisieron construir
    una urbanización con sus calles, sus avenidas,
    sus zonas verdes, su centro comercial
    y hasta sus pisos con garaje y trastero
    dentro de mi boca.

    Mentí como un sucio bellaco.
    Grité verdades como los puños de Mazinger Z
    (a menudo fueron solo gritos sin más)
    y también dije silencios como castillos,
    piedra a piedra, y yo,
    tan obcecado, tan inagotable,
    sin parar de repetir silencios,
    uno tras otro,
    como una porno-star en misa,
    como un político enchufado a la máquina de la verdad,
    como un loro cabreado con el mundo...

    Eventualmente de mi boca brotó humo,
    humo y niebla articulada que no me dejaban ver
    más palabras que las mías.

    Provoqué alguna minirevolución
    que no duró más de una noche de borrachera.
    Vendí la luna a los hombres lobo
    y el arco iris a algún ciego.
    Conté el mar a los escorpiones
    y la electricidad a los locos de las luciérnagas.

    Era capaz de tejer discursos que paraban al viento,
    de escupir monosílabos imperativos como katanas
    o de recitar en el idioma de los sauces y los contenedores de basura..
    Capaz de susurrar teorías magistrales en futuro
    que fundían las tierras más frías
    allá por las distancias más cortas.

    Alguna vez se me escapó el corazón
    al querer hablar
    y otras incluso vomité el alma por las aceras.
    Hablé bajo el agua, y me ahogué con el eco
    inverosímil de mis palabras.
    Muchas veces la cagué
    con un laxante de subjuntivos imperfectos,
    otras perdí la lengua
    en la gravedad que otorga e impone la sed de los vermilinguos.
    Y no pocas, mis palabras fueron boomerangs
    que me rompieron el pecho -y casi la boca-.

    Pero no, no lo hice;
    yo, copiloto a sol y sombra de mis palabras,
    nunca me callé
    (ni tampoco fui justamente remunerado por ello)

    No, sinceramente, nunca me callé...

    Salvo cuando alguna vez tuve que decirlo,
    cuando de verdad tuve que decir
    esas dos palabras (tres en inglés)
    mágicas e insustituibles,

    y que hoy tan solo puedo justificar diciendo
    que en plena vorágine catatónica
    e implosiva,

    aquellos instantes me quedé mudo
    como una jodida piedra.

    ______

    POLÍTICAS

    Las chicas de izquierdas inhalan polen,
    liban miel de cebada (a veces se empachan)
    visten revoluciones holgadas, aman el algodón
    no se dejan convencer después del alba,
    se saben atractivas en altas velocidades
    y traducen filosofía y el deseo a luz natural.

    Las chicas de derechas tiran de channel y pin
    raquetas, ansiolíticos y cigüeñas;
    pintan muslos de brillo y nylon,
    te cazan al mínimo pestañeo,
    diseñan jaulas dulces
    y calzan tacones y bolsos a juego con su humor

    Ambas adoran el aloe vera y el sushi
    y también a los perros (pero con distinto collar)

    Ambas luchan, besan y lloran por igual.
    Ambas derriten inviernos sobre la raya de su tanga
    -inmejorables malabaristas-
    Ambas saborean las líneas de sol
    entrepersianas, les excita la voz del agua
    y la limpieza en casa ajena.

    C'est la suprême conspiration politique!

    ________

    BUITRES EN MI JARDÍN

    El día que Supermán se enganchó a la marihuana
    en mi reino descorchábamos caprinos
    desde los campanarios, aplaudíamos
    el acuchillamiento de mamíferos
    astados y practicábamos el hara-kiri
    (en vivo) a los cerdos.
    Por aquellos años yo dibujaba sueños
    y odiaba a los niños con olor a mierda
    de vaca, que chorreaban hostias
    tras la cerquilla aledaña a un colegio
    de piedra podrida
    (materia de sus progenitores y enlatados cerebros).
    En la primera cadena explotaba
    el espíritu de la paloma
    en doble estéreo e improvisadas distorsiones
    a una sola mano.
    Nuestros padres se emborrachaban
    con vino de rosas y aromas de sangre
    seca: solera que hervía
    la bodega de las parroquias obreras y
    la festividad anual de la casa de campo.
    En aquellos años, a nuestros jóvenes mayores
    aún les sangraban los himnos a capela,
    se creían a pie juntillas la pirotecnia libertaria
    y los anuncios musicados de nocilla.
    Ya entonces se fraguaban cambios terminales
    en el córtex de los barrios,
    mientras los negritos del Colacao,
    del lejano e invisible sur,
    se empeñaban en seguir muriendo
    antes de los cuarenta. La floreciente
    dislexia existencial ya presagiaba el apocalipsis
    en los imberbes pechos. Los camellos de los lacoste
    acumulaban matrículas de deshonor
    en evoluciones y ciencias políticas.
    Los demás remaban hacia el horizonte
    que dictaban el anti-inmovilismo social
    y las feromonas de ocasión.
    Más tarde,
    yo aún aprendía a abrocharme los verbos
    en frecuencia modulada, engordando a golpe de uña
    y lengua la lista de mis futuros crímenes
    contra la humanidad
    y la línea crediticia del Corte-inglés.
    A las estatuas se les cayeron los anillos,
    y a otros
    el reloj del amor por las alcantarillas
    de algún paraíso en rebajas.
    ... Y Supermán, ya desintoxicado,
    estrellaba sus lágrimas de acero
    contra el techo del planetario
    de su vieja ciudad technicolor.
    Allá por mi reino, aún se mojaban los sexos
    y se empalmaban los miembros viriles
    de los machos ibéricos
    cuando algo de cuatro patas doblaba
    el esqueleto, y derrumbaba su sangre
    por la tierra. ... Pero, por aquel entonces,
    yo aún seguía creyendo en superhéroes
    que fundían con su mirada láser a los malos.
    Años después
    yo seguía digiriendo padres,
    yo seguía escondiendo venas,
    y yo seguía dibujando sueños...

    _______

    UN HOMBRE Y SU DOLOR

    Hay un hombre que se muere a cada minuto.
    Un hombre que le sobran razones para callar,
    un hombre que tiene motivos de sobra para gritar.

    Que se ahoga en un puzle de conceptos y de estrellas,
    que cree que la niebla tiene orejas (y que le oyen),
    que sabe que tras lo oscuro no habitan sombras con dentadura
    y hambres de lobo.

    Hay un hombre que a ratos precisa y profesa de dioses y métodos
    que justifiquen su descomunal pequeñez;
    que bendigan su intolerable instinto de bestia,
    y que le permitan fotografiar desde alguna luna de Júpiter
    el arco iris de sus tribales y deshilvanados hormigueros de hombre.

    Hay un hombre que necesita de otros hombres y mujeres:
    mujeres con halo y brisas de madre,
    de mujeres que alteran las mareas.
    Un hombre que necesita orgasmos
    tibios y sencillos (de los de andar por casa),
    los otros los guarda en el cajón donde crujen y se pudren
    recortes de cielos caducados y sus perdices momificadas.

    Que también necesita tormentas de vino y litros de olvido,
    toneladas de paciencia, gramos de ilusión,
    moralejas de postre y bandas sonoras
    para llorar y para llevar.
    Que necesita también alas de plastilina
    y paredes con olor a isla y a humo,
    espejos y sus ismos,
    paréntesis, brújulas y revólveres
    (estos últimos cargados de insultos expectorantes
    y fieras primaveras)

    Pero sobre todo,
    sobre todo, lo que ese hombre necesita
    son unas manos que acaricien y alivien
    su endiablada acidez incorpórea,
    unos labios que compartan y amortigüen su dolor,
    su inconmensurable dolor por llegar a reconocerse
    en el turbio e infecto estanque
    de la (su) memoria humana,

    ... dolor de no sentir dolor.

    Hay un hombre que ya no necesita de amores
    que viajan en burbujas
    y explotan acribilladas de café y químicas mágicas
    al amanecer,
    un hombre que ya no necesita mentiras,
    tantas y tantas mentiras, tan engrasadas
    y sincronizadas como caros relojes suizos.

    Hay un hombre al filo del abismo de la desesperanza,
    a punto de romperse en un billón de átomos de insoportable lucidez.
    Un hombre que entretanto se conforma con respirar,
    un hombre que ante todo sueña el triunfo del hombre,

    de ese hombre aún en proceso,
    de ese hombre con H de humanidad,
    y con el tan generalizado hábito entre algunos
    y algunas como él
    de enfrascarse en estúpidas e infructuosas discusiones
    con su silencio,
    a dejarse volar sin límites ni restricciones ,

    a la osadía y potencial pérdida de tiempo de verter,
    día tras día,
    en un alarde de estoica aseptitud,
    su monótono y repetitivo dolor
    sobre un mudo
    y jodido papel.

    _______

    LA INDUSTRIA

    Dentro de la habitación:

    Insomnio de palomas disecadas.
    Sombras a pleno rendimiento:
    Metalurgia de la memoria
    en estructura de techos altos
    e inabarcablemente fríos.
    Planchas gigantes y quejosas,
    dentadas correas rezuman
    corazones de culpa o humo
    entre estertores y relámpagos
    sin gravedad.
    Lunas/es de cocaína ante un descolorido
    calendario de antiguas amantes
    ataviadas con braguitas rojas
    e inerte expresión. Fluye
    sudor ácido y terrible,
    latiendo desbocado bajo las sábanas
    y sobre las sucias sienes
    de los protagonistas
    del último remake del inframundo.

    Fuera de la habitación:

    Un gato negro y viejo
    (más viejo que negro)
    araña suavemente la puerta.
    Clamando en voz baja
    su oficio de ángel nocturno,
    su incuestionable derecho
    a arroparse junto a los pies
    de su mejor amigo,
    de su penúltima muerte.

    _______

    ALGUIEN, ALGUIEN Y OTROS

    Ayer lunes
    alguien fue arrollado
    por un convoy de estadísticas
    y desarraigos
    camino de la oficina.
    Ese alguien que busca a Dios
    cada mañana
    entre los posos mágicos del café
    y las páginas de un periódico
    de centro arriba
    centro abajo
    (y nunca llega a la mitad)
    en cualquier destello de calor/color
    (y a veces lo intuye)

    Un alguien que viaja cada día
    por una urbe mecánica
    desactivando sombras,
    hiperventilando brillos y humos
    que ulceran
    o se deshacen
    en la memoria instantánea y selectiva
    de su disco duro
    a golpe de rutinarios cortocircuitos
    y vapores R.E.M.
    alguien que acaricia alternativas fugaces
    con el horizonte gris de sus dedos,

    que ríe, calla y muere en mayúsculas,
    que vive y llora en el sótano florido
    de alguna montaña de cristal opaco.
    Ese alguien que muda de alma
    injustificada y aleatoriamente
    en turnos de ocho a mil horas
    y muy rara vez la despliega
    sobre sus labios
    (por aquello de la estética post-romántica
    y el flato racional)

    Ayer lunes
    alguien sangró en azul,
    meó mil resacas fértiles,
    sudó olas gigantes,
    caracolas parlantes y erizos
    hasta edificar un mar dudoso
    pero hermoso y paliativo
    a su alrededor.

    Hoy martes
    otros alguien van y vienen
    esquivándose
    y atravesándose
    en esta época del año
    cuando ya empiezan a parpadear
    sin criterio ni control
    las estrellas y los neones,
    a repicar el cartílago
    y a diluirse las conciencias
    Cuando parece que ya no quedan esperanzas,
    voces,
    ni motivos de repuesto
    para prender ningún arco iris
    que justifique algún mañana diferente,
    especial,
    o cualitativamente mejor...

    Pero hoy martes, al Sur,
    otro Alguien ha roto la semana,
    ha hecho temblar las conexiones del aire
    en este hirsuto abril.
    Este Alguien ha resuelto
    resucitar del espejo,
    desprogramar su pulso,
    cambiarse de piel;
    tatuarse:
    Avión
    África
    amor
    Solidaridad.

    Ha dilatado la mirada
    Un cielo lejano y tóxico
    le ha llovido ácido
    Ha herido sus ojos,
    y de repente ha vuelto a ver.

    ... De otros:
    almas y nombres
    rodaron semana abajo
    en su ciudad de arena
    y polietileno,
    hasta desaparecer
    por el Retrete
    más confortable
    y reluciente
    de toda la humanidad.

    _______

    DESPUÉS QUE

    Después que nos estallen las pupilas y la muñecas,
    que vomitemos las velas y tres mil navidades de nieves rosas
    y terciopelo roído.
    Luego que los niños manchados del destino
    aneguen de carroña nuestras conciencias de papel mojado
    y nuestros mudos hermanos
    nos rompan las tripas en su corredor de muertes inoxidables
    sin ley ni luto.
    Cuando los pobres adoren a sus mesías de látex
    y los que maman de las venas de los idiotas
    se extingan en el plasma del viento.
    Cuando los robots de carne colapsen entre gigatoneladas de ego y ceniza,
    y un verso disidente -y caprichoso- taladre el plástico de sus bramidos
    -y de desafinados cantos- al eclosionar la mañana...
    Entonces mi mundo será catarsis de luz, decreto de futuro,
    emplumado
    dios apache,
    deshorario de trenes,
    ...humo azul.

    Y mientras:
    Ahogaremos con nuestro aliento la displasia y
    los retrovisores de los autobuses urbanos,
    follaremos como olas y medusas sobre la arena de un cristal vengador e irrompible,
    y fumaremos ocasos rojo guindilla
    en cualquier playa anochecida y desnuda...
    Y mientras
    mi poesía sudará música triste al espejo de tu voz. Y cada instante...
    y a cada instante
    y cada sol,
    y cada aliento,
    y en cada piel,
    y cada piel
    será flor que muerde al desierto.
    Séneca descifrando sueños de mariposa
    Dylan mandando callar al abismo.
    Trago de muerte dulce y burbujas de tinta lunar
    hirviendo la sangre;
    el espasmo anclado en la garganta
    de un hombre que mira al cielo
    (a alguna escuchimizada y remota estrella)
    con fe de cucaracha
    y lágrimas de dinosaurio.

    _______

    EXTRATERRESTRE

    En la cara oculta
    de cada uno
    de mis satélites
    inacabados,
    en el océano
    más meridional
    de mis lágrimas.
    En la sangre
    de cisne
    más grumosa
    que fluye
    de mi silencio.

    En la pupila
    reptil
    de un cóndor
    sin andes,
    en el huracán
    que hiere
    los manglares,
    en la Pampa
    de mis dudas.
    Girando entre
    la duna
    del remolino
    de mis sueños.

    En el Sáhara
    de mis versos,
    en los lunares
    libidinosos
    del pensamiento.
    Entre las llamas
    clientes
    de mis horas.

    En el ecuador
    de mis polos,
    en el límite
    de mis venas.
    Entre las encías
    de tus viñedos,
    deshojando
    terrateniente
    poros y besos.

    En la sierra lenta
    y agraz
    que me recorre
    y me esconde,
    en la espesura
    de la selva
    de mis secretos.
    Tras el pozo
    más contaminado
    del espejo...

    Habita entre nubes
    sembradas de tormenta
    el polvo de mis estrellas
    peregrinas.

    Como un extraterrestre
    lejos de su planeta,
    la esencia que me conjuga
    y me delata,

    ... mi yo verdadero.

    ___________

    DEPRESIÓN

    Hoy,
    estoy tan cansado que no puedo ni dormir,
    tan vacío que no me cabe nada dentro,
    tan triste que no puedo ni llorar.
    Tanto frío tengo, que podría hasta quemarme.

    Hoy,
    estoy tan muerto que no me puedo ni matar,
    tan hundido que no me puedo ahogar,
    tan derrotado que no me puedo ni rendir,
    te echo tanto de menos...
    que no puedo ni recordarte.

    (Menos mal que ya no es hoy)

    _______

    TRAS EL TELÓN

    -Cuando el orgullo es un lujo,
    y la vida rima con dolor-
    .

    Vagabundo chaval:
    ¿no te sientes bien?,
    ¡tú...! lunático corresponsal,
    desahuciado de instintos altruistas,
    vacunado de meditación,
    enganchado a huir,
    insumiso a reventar,
    ¿dime qué deseas?
    ángel de coral y marfil,
    suicida potencial.

    Que yo escribo para sobrevivir
    y para amainar diluvios,
    que sé que tú lloras
    para evitar que se seque el cáliz
    que riega tu capacidad.
    La aridez de tus quejidos
    simula estoica apatía,
    pero yo sé que solo gimes,
    solo para poder mejor respirar.

    Dame, arquitecto del sol,
    un abrazo tuyo,
    o una escuálida migaja
    de tu luz.
    ¿Habré de romper esquemas,
    defenestrar moldes,
    deshojar enciclopedias...
    (o simplemente
    encender la tv)

    ¡Dejadme que disfrute
    maestro de duendes,
    abono de tertulias!
    Que ya arrastro como yugo
    por el ruedo mi condena.
    Algún día hincaré mis sueños
    ya huecos entre el polvo,
    como una pompa de jabón,
    sin un ruido explotaré
    y desapareceré sin más.

    Tan solo te pido
    que no amputes mi magia
    ni escarches mis abismos,
    que no me des con cuentagotas
    tu erudita y arcana solución.

    -----------

    ¡Ay, novia del mar!,
    tolera mis defectos,
    que ya son de ambos;
    yo no te voy a discutir
    ni un solo renglón.
    Sé que a tu originalidad
    llaman impertinencia,
    y que soplar contra el viento
    no nos puede ayudar,
    ... que en este injusto teatro
    tú y yo esquivamos
    dardos envenenados,
    aprendices necesitados somos:
    unos de pan y vino,
    otros del aplauso final.

    Adoptada hermana:
    hoy el alba me ha hablado
    de un mundo al revés,
    que tu honradez es visceral.

    Y vuelvo a descubrir
    desgarrados y caducos
    mitos insolidarios,
    desarraigada mi religión.

    Y vuelvo a repetir
    que somos iguales
    y tú vuelves a insistir:
    ¡Jóder!, ¿qué sentido tiene vivir?

    Y no creas lo que te diga
    un rompecabezas chillón
    o una caracola vacía
    arrancada de su hogar,
    que en este apacible día
    necesitaba insultar.

    ... Que sé que hoy
    sólo añorabas, amiga mía,
    en este día sin bagaje ni horas,
    arropar una vez más
    tu tristeza con mis labios;
    y prestarme sin paréntesis ni atrezzos,
    bajo las sábanas
    de este crudo invierno,
    solo una vez más,
    tu último reducto intacto
    de corazón.

    __________

    GENIO GENTIL Y SIN GLORIA

    En lienzo de zafiro
    y efervescente algodón,
    minúscula uve negra
    planea hendida y lejana
    sobre el cano albur
    de un genio y su crin.

    Elfo moderno,
    deambula distraído.
    Loro racional,
    de anónimas profecías
    recita sin cesar,
    sobre endriagos de fábula
    de la biblia y del Nepal.

    Fósil con vida
    de nombre, Tesón.
    Esclavo de druidas;
    de ímprobo ayuno.
    Simboliza el olvido;
    de torcido azar.

    Urde utopía,
    clama respuestas.
    Abandonado por su dios,
    obsesionado por la paz.

    Pobre hombre
    de arrugadas pupilas,
    timoneas ebrio de angustia
    y en tu estridente silencio
    vuelves a resbalar.

    Indignado reniegas,
    pues el aquilón
    nunca te vino a saludar.

    -----------------

    ¡Ay!, termita soberbia
    y oscura,
    oriunda de cuevas
    de una ciudad maldita.

    Con turbia saña
    devora venas raídas
    agotadas de predicar,
    que son de esa materia amorfa,
    ... de ese espacio infinito,
    que la mayoría del rebaño
    jamás comprenderá.

    __________

    POR OTRO INSTANTE

    En una espiral de vueltas y vueltas
    aterriza sin avisar
    y con pelo alborotado.
    Sonido de cine,
    ni caso a la gravedad;
    flotando desde una siesta,
    ¡recién despertado!.

    ¡Plás!, ... dijo un cuerpo;
    cayó algo más en esa alameda.
    Enfermo de juventud,
    esguince de corazón,
    y apareció desde la nada,
    ... allá de repente.

    ¡Es materia incandescente!,
    lo hubiese jurado.
    Virgen crepita la llama en sus pupilas.
    De humos traviesos,
    personita desbocada,
    con melena despeinada
    y un grano malvado,
    allí cae la otra, como loca,
    muy deprisa.

    Tan frágiles como copos escarchados,
    desatados como un ciclón.
    En yeguas estrepitosas,
    protagonistas de comic,
    galopan sin frenos.
    Ceñidos y desteñidos
    lucen los jinetes
    de su misma piel sus vaqueros.

    Por otro instante,
    antes de las doce,
    baila a mi alrededor la más preciosa
    y de genio sobrado.
    En esa alameda baila un pirata tramposo
    en una noche encantada,
    cuando aúlla la madrugada,
    con toda una princesa.

    ________

    200 ASIENTOS VACÍOS

    Doscientos asientos vacíos,
    y no caben en ellos cuatro cuerpos
    aún vivos.
    Cuatro corazones como cuatro aviones.
    Cuatro corazones que aún dicen,
    que aún brillan,
    que se desangran...

    Ocho manos,
    ocho pulmones,
    que regalaron hasta la última gota
    de su llama,
    de su aire,
    a los herederos vitalicios de esa miseria
    que devora
    sin dejar esquela ni rastro,
    (pues la otra, la de verdad,
    reside en destino).

    Turbulencias en lo llamado humano.
    ¡Overbooking de sinsentido!

    Y es que son de tierra equivocada,
    de una extraña tierra donde se regala
    sin pedir papeles,
    donde todos son nada,
    donde la burocracia ya es
    demasiado tarde.

    Escupidos y abandonados
    a la suerte
    de los miserables.
    Habló...
    ¡Imploró!,
    a los miserables que reparten
    la suerte.
    Ella pidió solo cuatro asientos,
    solo cuatro asientos más,
    ¡cuatro asientos vacíos!:
    su inviable derecho de compasión.

    Solicitud denegada
    desde el cuero gris oscuro de los ministerios,
    donde las cruces de los despachos
    son de mármol frío,
    y no salpican su sangre
    las paredes de los barracones,
    (que aun en su fiebre terminal
    sudan esperanza)

    Ella derramó su penúltima plegaria
    sobre los dioses de la Tierra:
    su legítima y desesperada
    demanda de auxilio.

    Pero no sirven futuro en tercera clase.
    No quedan billetes a la vida
    para los últimos de la Tierra.

    Otras latitudes les acogerán
    en su reino sin bandera.
    En éste no hay sitio,
    cielo
    ni piedad para ellos.

    Doscientos asientos vacíos,
    doscientos mil aviones vacíos,
    omiten la vergüenza,
    porque cuatro extranjeros
    encallados,
    cuatro moribundos
    que gastaron hasta la última fracción
    de su aliento
    por el prójimo,
    (y porque otros millones
    sin voz),
    no pudieron acreditar
    un puto pasaporte
    hacia la vida.

    _______

    EN EL CUARTO DE BAÑO

    Corríamos hacia el espejo
    para ver quien se escondía detrás;
    los espejos no son ventanas,
    pero no importa
    si no te quieres asomar.
    Corríamos juntos,
    sentía tu presencia,
    y entre el vaho de nuestra fatiga:
    más cierta...,
    más nítida
    que nunca nuestra humanidad.

    Colores fríos,
    geometría irracional .
    ¿Eran uno?, ¿eran dos?,
    soles eléctricos. ¡Grifo nuclear!,
    éxtasis precoz,
    (digitales las sombras),
    ... sonrisa cuántica;
    solo de pensar,
    cuando me acercaba,
    éramos más densos,
    más grandes,
    no hacía falta,
    falta ni soñar.

    Éste es el lado bueno,
    dame la mano Sara,
    apaga el tiempo,
    y déjate llevar.
    ¿Te gusta lo que ves?,
    somos impulsos reciclados,
    como cien caballos desbocados,
    somos aliento que empapa la oscuridad.

    Somos lazos de energía,
    ¡gutural suspiro de luz!.
    Hechizadas y unidireccionales
    veletas
    a pelo cabalgando
    -entre espumas y vapores-
    a lomos del huracán.

    ¿Y qué es una gran historia
    sin un impactante final?,
    y en este tangible
    y jodido mundo,
    ¿qué es lo que más importa?
    ¿el argumento,
    la caja de madera,
    o el arte del contar?.

    Y corríamos hacia el espejo,
    ¡y cómo no!,
    resbalamos con el jabón,
    tropezamos con el váter,
    y a puntito de atravesarlo,
    nariz con nariz,

    ¡... nos cargamos el cristal!

    ________

    HOY YA NO

    No dictó sus versos hoy la noche,
    no dirá hoy la niebla en el torcal
    de mis horas su tristeza.
    Secó el rímel que lloró abismos
    en el trasluz de las ventanas,
    resucitó aquel carmín que nunca murió
    en las latitudes de los espejos.

    Hoy ya no chirrían ocres de pasado
    bajo la almohada.
    Ya no quedan castillos por deshacer
    en la agenda
    ni cláusulas de mañana. Hoy
    sabe a sur el aire, huelen
    a pan reciente y óleo fresco las calles.

    Llovió la primavera su esperma vital,
    sus olas succionaron el liquen y la sal
    de los arrabales de mis huesos.
    Ayer sangraban cien gaviotas a la deriva
    sobre un océano de hielo,
    ... satélites hoy, orbitando
    como un carrusel de estrellas dormidas,
    los márgenes de mi purgante olvido.

    Asoman nuevos cauces y nuevos tallos
    desde las alcantarillas de mi pecho gris.

    Un arco iris nacido en invernadero
    coloreará de ríos y nuevas flores
    las artesas que escondían la semilla,
    entre el polvo de aquellas lunas
    que endurecían la mirada
    y confundían los sueños.

    En la poesía que se enreda en las venas
    cuando el viento silba
    pareciera que hoy me tocara dios
    con la yema de los dedos.

    _________

    UN NÚMERO MÁS

    ¿Quién te ha mirado mal?
    que sus razones te han matado,
    (negra razón que escupe tu tierra),
    ... aunque solo por error.

    Balas cruzadas tu pueblo han humillado.
    Si tu sangre no vale nada,
    ¿por qué brota tanta?.

    Trozos de carne y metralla
    en el imperio del horror.
    Un instante te mordió;
    un reguero de vida
    tiñó esa calle corta
    y sin salida
    que durante nueve abriles
    fue avenida infinita
    de tus lunas y juegos,
    aquel oasis almibarado
    e irrompible
    de tu reino infantil.

    Dos lágrimas de dolor y miedo,
    dos minutos de sueño y frío,
    y otra risa se apagó.

    Ni todo el calor del desierto
    te impide temblar,
    y tú no querías
    ser protagonista
    de este film tan real.

    Puta cigüeña que se equivocó
    en yerma cuna fue a aterrizar,
    en vez de sonajero y savia de pezón,
    solo traía ayuno,
    y moderna munición.

    Pobre niño pobre,
    entre balones de papel,
    y machetes sin final.
    Mañana ya no te dolerá
    y a mí se me olvidará,
    pero liberarán tu nación,
    que nunca fue
    ni hubiera sido tuya.

    Mañana descansarás
    feliz, eterno,
    sobre el rocío puntual
    e indescifrable de un vergel,
    y aquí no quedará
    ni tu mala suerte,
    ni rastro de las promesas
    que unos y otros
    os hicieron creer.

    Y aunque nunca te conocí,
    quiero creer que sobrevivirás,
    libre como un delfín de mar,
    en un océano que nunca viste;
    y desde allá te preguntarás,
    si mereció la pena
    aprender esta lección;
    para haber nacido en esta tierra maldita,
    haber sido algún día mayor.

    ________

    DÍA A DÍA

    Día a día
    trepará el tallo emergente
    entre cuatro paredes,
    buscando algún sol
    aunque se tuerza el cielo.

    Escondo mi tristeza
    tan dentro a veces...
    cuando niebla sólida
    que no es aliento,
    insonoriza tu fragancia
    y colapsa mis sentidos.

    Día a día,
    como guirnaldas de acero,
    me firman escarpias en la espalda;
    cicatrices compañeras son
    huellas de mi vorágine,
    postales de mi carga,
    peaje de mi desacierto.

    Elijo levitar en un crisol
    de crepúsculos y violeta,
    aunque al despertar
    se difuminan los sueños
    y escuecen más las heridas.

    Día a día,
    te invento en mi horóscopo,
    buceo entre tus veredas,
    desorientado de tanto buscar
    en un laberinto que marea.
    Y harto de atesorar sombras,
    exijo mi legado,
    rememoro mis anhelos,
    y ensalzo mi pasado,
    repitiéndome incandescente:
    ¿Qué es lo que veo?,
    ¡tan majestuoso y tan insignificante!,
    ¡tan sabroso y tan amargo!

    Día a día,
    insomne o soñando,
    busco aquel astro,
    yo siempre de vuelta,
    ... él siempre tan lejano.

    _______

    BLANCO Y NEGRO

    Nacieron sanos
    sobre cimientos enfermos,
    suburbio marginado
    donde el metro no llega.
    Nacieron ordenados
    en sus barrios los obreros;
    esperanza de rosas,
    prisioneros sin celda.

    Aroma a celtas y caña,
    qué, como fueron educados:
    sacrificados y generosos,
    agradecidos inquilinos
    enjuagando albas
    y tendiendo sueños
    en sus calcadas torres
    de pletóricas madrigueras.

    En el descampado de al lado
    de la torre de la iglesia
    jugaron unos labios,
    conspiraron sus lenguas.
    Cerrados los ojos,
    imantados sus cuerpos,
    una noche de noviembre
    como de primavera,
    ardieron en aquelarre
    de madrugada los pecados
    y caducaron sus credos.

    Desde su nuevo color
    los condenados a inflexión
    corearon abrazados el himno
    de su recién bostezada libertad,
    y asaltaron al fin
    el jaral de sus cadenas.

    Retumban los tambores,
    los fantasmas se tambalean,
    quizá sea el ocaso,
    o casi extinto su eco,
    que habla de tu vida,
    de una juventud castrada
    entre hedor a nodo
    y cremalleras de silencio.

    Mi querido pueblo unido,
    bailaste en otros sesenta.
    As de corazones retranqueado.
    Yo sé que después del fútbol,
    cuando nadie te vea,
    brindarás otro domingo
    por tus viejos camaradas,

    y ahogarás en el mismo vino
    esa lágrima cabrona,
    el áspid de tu rabia y tus carencias.

    _________

    SUCEDÁNEOS DE FELICIDAD

    No son los héroes como me habían enseñado,
    no es más frío el invierno que tu indiferencia.
    No es tanta su integridad ni tan viles sus culpas.
    no se es sabio por viejo ni justa toda sentencia.

    Envenena igual la soledad que la cama más llena,
    cuando ya no te gusta el juego,
    si no eres bella ni bestia.

    El amor no garantiza la felicidad,
    y es insoportable la paciencia.
    El sexto sentido solo es terquedad
    si no aciertas en la ruleta.

    ¿Renta más asumir la derrota
    o evaporarse en la atmósfera,
    en un cielo despojado de turbulencias,
    colmado de arpas, ... falto de celos?.

    ¿Prueba más ser protagonista de norias,
    de remolinos y poesía vacía,
    sin revolver los escombros,
    sin rebuscar en las esquinas?

    ¿... sin afán de conquistar,
    de morder ninguna costa?

    ________

    F.S.

    Orgullosa cigarra: envidia de la ciénaga.
    Equilibrista del abismo, motor de mareas.
    Eras tú quien con descaro libaba
    el corazón de las mariposas.

    Sí, ... ¡tú!, seductor de sirenas,
    que desenterrabas estrellas en playas
    minadas de narciso y porcelana, y al oscurecer,
    escanciabas su brillo
    y las arrojabas al cielo de vuelta.

    Agotando amaneceres, regando con el blues
    del ocaso tus venas, alunizando entre lineas,
    alucinando con la aurora.
    A pecho descubierto secaste ríos de saliva,
    a tumba abierta desnudabas
    de grises la tormenta.

    Bebiéndote a chorro las noches
    te intoxicaste de luna, fumándote
    la espuma de las olas se te atragantó la vida.
    Fuiste eco de rapsodia, arroyo de nadie;
    fuiste el verso negro, que desrimado,
    escapó de la poesía.

    En un país sin sombra, linaje de don Juan,
    espíritu de mimbre y golondrina.
    ¡Maldito fue el reloj!, te adelantó
    sin intermitente y por la derecha.
    Nunca te pesaron credos ni bolsillos,
    fue el azogue de los sueños
    tu mas valiosa moneda.
    Jamás anhelaste dejar raíz
    ni huella alguna.

    Campanilla voló
    detrás tuyo el día que te fuiste,
    cuando vino el pirata cabrón,
    aquella tarde de perros,
    a cobrar su última y definitiva deuda.

    ______

    EL REINO DEL ESPANTAPÁJAROS

    En los índices que prefijan la ilusión
    convergen en su esencia los hitos
    de una verdad interdicta:
    La insoportable impasibilidad que diseña
    el equilibrio del mundo,
    aun cuando amanece y no recordamos
    los reversos de la memoria.
    Las coordenadas de un horizonte abatible
    ya intuían las orillas de un continente
    cimentado sobre avales de efluvios y paja,
    de un mar ahogado
    bajo la efervescencia de su propia espuma.

    Creímos poder mecanizar las escaleras del cielo,
    gusanos del azar fuimos, deshojando la morera
    de un dios dormido.
    Boqueando tras la huella del diluvio,
    -como estatuas de agua sedientas de sal-
    evaporamos transparentes las premisas del futuro
    frente a un sol rabioso, que derretía
    el contorno impuro de las piedras.

    Te hablaría de miedos más allá de las cortinas,
    te diría de noches que nunca supieron de estrellas,
    de fuegos enquistados en gargantas incombustibles,
    de clavos que florecieron
    entre las vetas de unas manos sin líneas.

    Te contaría que encoframos de pájaros
    el monótono adagio de las horas,
    cuando se esfumó de nuestras pupilas,
    (como una errante mariposa de arena)
    el idílico e indivisible usufructo de los días.
    Que despertamos de un sueño encantado
    sobre el hemiciclo de una acuciante realidad
    -ajena y marchita-.
    Y cuando al fin secó la fuente de todo milagro,
    nos mudamos a los confines de una tierra
    preñada de sombra y cantiles.

    Y es que fuimos impertinente aguacero
    que nunca entendió de estaciones,
    que quiso dotar de lluvia a los cirros
    y de color a las urracas.
    Predadores del instante y el silencio.
    Hijos bastardos de la abundancia.
    Arquitectos y sangre del paredón
    donde se fusilaron con lascas de hipotecados ayeres
    los axiomas de un embargado mañana.

    Porque somos horma de nuestros barros y delirios,
    piel y pulmón de nuestros entrañables fantasmas.
    Esquirla de cada uno de nuestros vergeles e infiernos,
    viajando en aviones de papel
    desde el hangar de la saciedad y su febril mansedumbre,
    -en alas de un precoz inconformismo-
    provistos de un paracaídas de humo
    volando a ras de las llamas.

    Porque lucimos los galones de un espacio imaginario
    en las trincheras de un tiempo desnortado y fallido.
    Desertores de una causa perdida desde el primer disparo,
    ondeando la bandera de un reino sin aire,
    cual ejército de ilusos espantapájaros
    intentando espantar el ocaso,

    hartos de la batalla,
    hartos de la cosecha,
    hartos del hartazgo.

    __________