1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

    !!!Te va a encantar, no te la pierdas!!!

    Cerrar notificación

Balada estelar de dos almas cósmicas. Arkeidos/Spring

Publicado por spring en el blog Inventándome primaveras.... Vistas: 209

Balada estelar de dos almas cósmicas. Arkeidos/Spring


[​IMG]


Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.

Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.

Se extiende este viaje tatuado de maravillas.Impulsados por la llama

de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



A malco le gusta esto.
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario