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Conversatorio

Publicado por Robsalz en el blog El blog de Robsalz. Vistas: 232

- Padre, gracias a Dios que usted logró llegar a tiempo.

El padre la mira, pensó que no iba a llegar a tiempo, por teléfono le habían dicho que estaba agonizando desde hacía tres días.

- Dios me permitió llegar a tiempo, ¿cómo está?.
- No quiere hablar con nadie - abre un poco la puerta para verificar que aún vive - va y viene, pierde la lucidez y la recupera.
- Dios tiene algo para todos, por eso estoy acá.

Luego la abraza y asiente con la cabeza, poco a poco abre la puerta, acerca una silla a la cama donde se encuentra el moribundo, saca un viejo rosario de su pantalón, se persigna y persigna al enfermo, acto seguido comienza a rezar.

- Padre eterno que nos bendices...
- ¿Nos bendice?.

El padre mira a su acompañante, ha abierto los ojos y está mirando con cierto recelo.

- ¿De verdad cree que Dios nos bendice?.
- Te bendice justo ahora que te da fuerzas para hablar.

El otro trata de enderezarse apoyando las manos en el colchón, el padre lo ayuda hasta quedar sentado.

- Déjeme hablarle de bendición padre, o de maldición, según el ojo con que usted lo mire. Sabía que usted iba a llegar, mi mujer lleva tres días pegada a esa puerta como histérica, llorando día y noche, no estoy agonizando yo, padre, ni voy y vengo.
- ¿Cómo llamarías a tu estado actual?.
- No tengo idea, pero eso poco me importa.
- ¿Por qué?.
- Porque me voy a morir, listo. Y antes de que empiece con su misa y su cantaleta, sepa usted que no tengo ningún remordimiento por lo que haya hecho, arrepentido debería estar Dios, no yo.

El padre saca una botella de agua, toma un trago, cruza las piernas y mira al enfermo.

- ¿Por qué crees que Dios debería arrepentirse?.
- No juegue de puto psicólogo conmigo.
- Sólo quiero escuchar tu excusa para que Dios se arrepienta.

El otro escupe en el piso, mira con enojo al padre y comienza.

- Sabe algo padre, la gente como usted me enferma, viven esperanzados de que Dios les va a ayudar en esta vida, ¡en esta! porque no existe otra. Dios deberia estar arrepentido de tenerme en esta maldita cama sin dejarme salir, arrepentido de la mierda de vida que he llevado, de todo lo malo que me ha pasado, si Dios existe espero que tenga una buena excusa para defenderse conmigo.

El padre lo mira, acomoda sus anteojos y luego de bostezar, se levanta y se inclina junto al otro.

- Sabe, la gente como usted me enferma, culpa a Dios y lo nombra con la idea de que son superiores. Si Dios tuviera tiempo de oír sus quejas, yo no tendría trabajo, no se preocupe, no creo que usted se levante de esta cama, los muertos resucitan en la otra vida, no en esta.

Luego, toma sus cosas, se despide y mientras el otro lanza maldiciones, el padre llega a la puerta, la abre, pasa junto a la señora y sigue delante.

- ¿Padre?.

Se detiene.

- Dígame, señora.
- ¿Cómo lo vio?.
- ¿La verdad?.
- Sí padre, la verdad.
- No lo escucho gritar, creo que debería entrar, su esposo falleció y Dios lo perdonó, pero no se perdonó él y allí Dios no interfiere.

La mujer comenzó a llorar, abrió la puerta y encontró muerto a su marido.

Fin
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