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¡Espejito, espejito!

Publicado por spring en el blog Inventándome primaveras.... Vistas: 126

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Hay un verso perdido en mi espejo, cual borracho extraviado zigzaguea aspaventado, indagando qué es lo que sucede empecé por instar al mismísimo espejo y esto es lo que surgió de la plática.

Primavera:

- ¿Dime Espejito que es lo que le almendra al verso? Es que lo veo impaciente, con cara de pocos amigos y eso me inquieta un poco.

Espejito:

- Es que trae la musa atollada en el garguero de tanto querer decir palabras, parece le hubiesen cortado la lengua, ni a mí me dice nada.

¡Ay cuando se maree! En su resaca lo dirá todo, pobre de nosotros que inocentes nos creemos y puede que la cuerda reviente por lo más flojo.

Verso (un tanto descomedido)

-¿Qué te pasa Primavera? Acaso no te habéis mirado bien al espejo, traéis plumas de pájara, por cabellos hilachas alborozadas, coloridas y muy aromadas, dos lunas en las mejillas; una loca y otra bien acompañada, hasta en lo tupido del bosque se oye musitar la brisa de tu inquieta mirada, tus latidos van minando confines de tanto que amas y a veces el vaivén no trae respuestas gratas.

Entonces… ¡Me engañas! o es que ¡Me confundes! Al no dejar de florecer cada alborada como si fueras la esperanza que no se cansa aunque a veces la fatiga te alcanza.

¡Ay primavera! Me tienes embriagado, el espejito me ha regañado y un memo me ha entregado por tantos escritos regados, por tantos poemas inconclusos y mal centrados, me culpa de no saber leer tus labios; si están besando o de quejo balbuceando, por no traer a tiempo rocío preñado para tus posibles partos.

Ahora, quéjate si lo merece, cuando de nuevo te mires al espejo y me encuentre ahí dispuesto; con un lápiz en la oreja y la punta de otro en la lengua, con una libreta espesa esperando tus motivos por no estar en equilibrio contigo.

Primavera: (sonrojada)

¡Ay mi verso querido! Como me aqueja lo que he escuchado, me da tanta pena mi amigo, ando dispersa en la anchura de las emociones, a medias me salen inspiraciones con tintes desemejantes, tus parientes andan de majaderos apareciendo por los escondrijos y yo intentando agarrarlos y juntitos apretujarlos, no me había dado por enterada que si la musa anda mal trecha no hay que comprometerla, hemos de dejar que haga su morada, ya me estaba liando yo cuando de reojo me mirabas y una pena en tu mano izquierda me mostrabas y un aliciente de amor en tu derecha poseías, eran las rutinas mías que en tu andén no loaban hazañas, dejándote, reprimido, desconfiado, decepcionado, confundido ¡Y loco!

¡Espejito, espejito! Perdona al versito, la cosa no es con él, es conmigo, ya nos armonizáremos y dejaremos buenos pergaminos.


Hablo la musa:

Ajaaa! Es que acá vosotros ¿No me conocéis?
Que por más que te esforcéis
no me detendréis en tus papiros,
soy arte y sentir en tus suspiros,
la fragilidad respirándote el alma,
y no hay soplo gallardo ni en sosiego
que me impida surgir si el nudo es mutuo.

Y ¡Cuidadin eh! que no sé nadar muy profundo,
ahí las formas son opacas, difusas; cosechan gracia,
y puede en los matices del saber mi intención esfumarse
como la esencia de las flores escapando no se ha donde,
como la volada de las mariposas disipadas en el celaje;
entonces en las folios no se halle error,
tampoco buena inspiración, solo un tedioso doctor.

El doctor amor haciendo travesuras
porque siempre habrá quien escriba,
aunque no se sienta poeta y le llamen espantajo
no arruga y compartirá su escritura.
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