Ha estado lloviendo mucho por acá en estos días. Ayer sucedió por largo rato. Con truenos, descargas eléctricas y frío, mucho frío. Hoy hace un día brillante, tibio. Ha sido propicio para reparar un poco los estragos que dejaron las últimas lluvias, las del alma. Las otras han pasado hasta ahora sin dejar las señales malignas que hasta hace muy poco tiempo implantaban en nuestras ciudades. Parece que por acá nadie se da cuenta de eso... por cierto; pero sí, antes,cualquier llovizna volvía a nuestro país una tragedia nacional. Ahora uno puede darse el lujo de ver la lluvia por la ventana y de sentir tempestades dentro. Queda tiempo para eso.